Echo de menos al de la cola light!

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Está claro que la publicidad no pasa por su mejor momento. La crisis económica ha hecho mella también en el mundo del marketing y publicidad y muchas empresas han tenido que reducir notablemente los costes en este ámbito.

De hecho, sin ser una experta del sector, simplemente hablando como espectadora, he podido notar que muchos anuncios han bajado considerablemente en calidad, ingenio y espectacularidad.

En las grandes marcas, este hecho no tendría porque notarse en sus campañas publicitarias. Aunque también puedan acusar la crisis y tengan menos dinero para invertir, se supone que tienen que rodearse de un equipo de creadores lo suficientemente buenos como para preparar un anuncio impactante con menos recursos, ¿no?

La cuestión es que marcas como Coca-Cola, siempre han sido un referente dentro del mundo de la publicidad. Sus anuncios han hecho y siguen haciendo historia. En sus últimas propuestas, parece que se han decantado por tocarnos el corazón y explotar la parte más sensible, con anuncios como el del abuelo que va a conocer al bebé recién nacido y que habla sobre la felicidad. O el que mantiene la esperanza viva de que podemos cambiar el mundo y que encontramos a nuestro alrededor millones de razones para hacerlo. Imágenes tiernas y música conmovedora que nos despierta diferentes emociones.

Pero, al margen de esto, ¿dónde está el cachas que se tomaba una cola light en la década de los 90? Es posible que el hombre ya no tenga ganas o valor de enseñarnos el palmito, puede que incluso ya no tenga trabajo en la construcción para tomarse el descanso.

No obstante, desde aquí, animo a Coca Cola o a la marca que quiera, a que produzca un anuncio tan sencillo a la par que sugerente como aquel. Yo no sé si ese anuncio consiguió que tomara más Coca Cola, pero sí hacía que no cambiara de canal mientras lo emitían. Y eso, a día de hoy, creo que ya tiene un mérito más que suficiente.