El fondo de armario

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Nunca he tenido claro ese concepto, a pesar de que lo nombran mucho en los medios que hablar sobre moda y estilismo.

Los diseñadores, estilistas y comunicadores expertos en la materia aconsejan que tengamos siempre un fondo de armario porque nos puede salvar de ciertas situaciones comprometidas.

Yo he descubierto el mío y salvar, lo que se dice salvar, no puedo decir que me haya salvado de mucho. Mi fondo de armario está compuesto por todas esas prendas que tienen una media de 15 años que no me atrevo a tirar porque me gustan mucho, porque tienen algún valor sentimental, porque el día que me las puse, alguien me dijo que estaba muy guapa (aunque de esto haya pasado ya una década), etc. etc.

Como mi armario no es muy grande, en cada cambio de temporada, tengo que vaciarlo de la ropa de invierno para ocuparlo con la ropa de verano, o viceversa Y, como el tiempo puede ser muy caprichoso, siempre dejo algo que puedo utilizar un día caluroso de invierno, o bien un día fresco de verano, o para esa temporada en la que el refranero español te recomienda que no te quites el sayo todavía.

Así pues, yo puedo decir que tengo un fondo de armario, lo que no está tan claro es que sea tal y como lo definen los expertos estilistas. Ni que mi fondo de armario sea tan útil como debería pues, al final, me dio cuenta de que es esa típica prenda que te gusta desde la década de los 80 pero que ahora, la combines con lo que la combines y te la pongas cuando te la pongas, no logra nunca convencerte. Sin embargo, la vuelves a guardar por si sucede un extraño y sobrenatural acontecimiento que, de repente, haga que te siente igual de bien que hace 15 años.

Lo que está claro es que con los recortes que estamos aplicando a nuestra economía familiar, el fondo de armario va a tener que ser el mismo, temporada tras temporada