¿Por qué si tengo retención de líquidos tengo que beber más?

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Una pregunta muy frecuente de mujeres que sufren de retención de líquidos es por qué han de beber más agua. En este artículo te explicamos las razones y te damos algunos consejos adicionales para aliviar los síntomas de este problema tan común entre mujeres.

¿Por qué tenemos retención de líquidos?

El agua es un elemento imprescindible para nuestra supervivencia y está presente en nuestro cuerpo en gran cantidad (hasta un 72% del peso de nuestro cuerpo). Se distribuye en compartimentos separados por membranas semipermeables, en parte dentro de nuestras células; en parte entre los tejidos que las rodean y en los vasos sanguíneos. Si se produce un desequilibrio en la distribución y flujo de liquido en los distintos compartimentos, se genera retención.

Sus causas son multifactoriales, pueden derivar de problemas endocrinos, enfermedades que afectan el regular funcionamiento de nuestros procesos orgánicos, la escasa hidratación, el sedentarismo, el estrés, el consumo de medicamentos u otras drogas, el clima, y por supuesto, la dieta.

Fuente: Apetitu
Fuente: Apetitu

Menos sal y más agua

El consejo más frecuente que se proporciona a las personas que padecen retención de líquidos es seguir una dieta hiposódica, reduciendo el consumo de la sal. En realidad limitar el consumo de la sal es, en general, saludable y sobre todo para las personas que padecen enfermedades cardiovasculares, renales o hepáticas.

Nunca se menciona que el sodio y el agua se ‘retroalimentan’ ya que trabajan en conjunto. La aldosterona es la hormona que actúa en la conservación del sodio, secretando potasio e incrementando la presión sanguínea. Cuando la aldosterona disminuye en el organismo, automáticamente disminuyen sodio y agua y el efecto es una baja presión sanguínea (por ende su aumento implica el proceso contrario, más sodio, más agua y una subida de la presión de la sangre).

Cuando la aldosterona disminuye el cuerpo, entre otras reacciones y ajustes, empezará a pedirnos alimentos salados para cubrir la carencia de sodio en el organismo. Cuando nuestro cuerpo no recibe la cantidad de sal o sodio suficientes, se encontrará en una situación de deshidratación o insuficiencia de líquidos orgánicos; lo cual provoca una disminución ulterior de sodio en el organismo. Normalmente este proceso se acompañará con incremento de los niveles de potasio que viene expulsados de las células.

El potasio junto con el sodio y el cloruro, mantiene el equilibrio hídrico del organismo. Estos tres ‘electrolitos’, permiten el transporte de los nutrientes a las células, a regular la presión sanguínea, a evitar que los líquidos orgánicos se queden retenidos por el organismo.

Fuente: ℒaura Tou
Fuente: ℒaura Tou

Resumiendo, frente a la deshidratación el cuerpo reacciona incrementando los latidos y las contracciones del corazón para evitar que la presión sanguínea caiga y órganos, arterias y venas reciban poca sangre y se contraigan para conservar fluidos.

Frente a una situación crónica de déficit de líquidos orgánicos, se añade una hiperactividad también de los riñones, los cuales reabsorben el sodio, cosa que provoca un incremento de líquidos. Si dicho incremento no se acompaña con el correcto equilibrio de electrolitos, el liquido en exceso se estanca a nivel intracelular e intersticial.

Por lo tanto, una correcta hidratación evita que el cuerpo tenga que alterar sus procesos regulares para conservar los pocos líquidos de los que dispone, alterando sus funciones orgánicas y su equilibrio natural.

¿Consejos ‘desaconsejables’?

Es común aconsejar la ingesta de potasio en caso de déficit de sodio y problemas de retención de líquidos;  además la de medicamentos diuréticos. En realidad lo que realmente necesita el organismo es el equilibrio entre ambos, gracias a una correcta alimentación e hidratación.

El cuerpo es una maquina perfecta, de inteligencia superior. Cualquier desequilibrio que se produzca, hace que él reaccione para encontrar los ajustes necesarios para recuperar el equilibrio perdido. Por lo tanto, si queremos ayudarle en este trabajo de adaptación y recuperación, hay que proporcionarle lo que necesita en lugar de estar poniendo parches. Los cuales, antes o después, no nos evitarán molestias o bien enfermedades.

Para que sea más claro: si sufro edemas, y por ejemplo, mi estilo de vida es sedentario, encima sufro picos de estrés, no como verduras sino que a menudo meriendo con unas patatas de bolsa y ceno con pan industrial y embutidos con queso fundido y salsa, bebo refrescos azucarados y fumo un paquete de cigarros al día, pues ¿de qué me sirve tomar suplementos de potasio y diuréticos u otras cosas supuestamente saludables?

¿Qué hacer cuando, frente a padecer retención de líquidos, el cuerpo te pide comer salado?

Integrar en tu dieta alimentos ricos en sodio, potasio y equilibrar la ingesta de estos minerales y de los líquidos orgánicos bebiendo agua. Así mismo, eliminar de la dieta los alimentos perjudiciales para la salud y que provocan estos déficit, entre otros problemas, como por ejemplo:

  • embutidos
  • lácteos
  • productos enlatados y conservas
  • alcohol y tabaco
  • bebidas tipo refrescos
  • cubitos de caldo
  • bollería y azucares
  • comida procesada y precocinada
  • alimentos ricos en grasas saturadas (como las patatas de bolsa…)
  • exceso de sal
  • cremas, salsas o purés de bolsa, precocinados etc.
  • fritos y rebozados
  • carnes y crustáceos
  • frutos secos salados y tostados
  • margarinas y mantequillas
  • aceites no prensados en frío

Pautas nutricionales y estilo de vida

En ausencia de cualquier tipo de enfermedad cardiovascular, hepática, renal o de otra clase, o bien trastornos de diferente naturaleza, es aconsejable seguir una pautas dietéticas y preferir el consumo de alimentos tales como: arroz integral, avena, trigo sarraceno, cebada, centeno, legumbres, hortalizas de hoja verde, frutos secos, patatas, zanahoria, calabaza, remolacha, boniato, cebolla, puerro, apio, col, espinacas, brócoli, lechuga, tomate, tofu, frutos secos (sin sal y sin tostar), aguacate, plátano, piña, naranja, melón, mango, kiwi, ciruelas, albaricoque, perejil, albahaca, ajo, aceite de oliva virgen extra (u otros cuales linaza o lino, sesamo, germen de trigo, cáñamo).

Fuente: Pedro Valle Luna
Fuente: Pedro Valle Luna

Las carnes y el pescado pueden aportar discretas cantidades de sodio y potasio. Es igualmente deseable limitar el consumo sobre todo de carne roja y más aún si no es de origen biológica; y preferir el consumo de pescado o bien la proteína vegetal.

La sal debe ser marina y no refinada y su consumo debe ser de todas formas moderado visto que los alimentos ya llevan cantidades más o menos moderadas de sodio.

La practica continuada de ejercicio físico es imprescindible para asegurar un buen estado de salud no solo a nivel físico-estructural y orgánico sino también anímico. El ejercicio ayuda a aliviar los estados de estrés y los desequilibrios emocionales, a parte de ayudar el metabolismo en todos sus procesos, la eliminación de toxinas, la quema de grasas y el incremento de la masa magra, lo cual acelera nuestro metabolismo basal.

Fuente: Dave Rosenblum
Fuente: Dave Rosenblum

Por último, existen suplementos nutricionales que pueden resultar de ayuda para recuperar el equilibrio. Antes de recurrir a ello, es necesario averiguar sí o qué déficit padecemos, consultar un medico, nutricionista, naturopata o básicamente un especialista, que a raíz de nuestra situación personal, nos ayude a seguir primero una dieta sana, a mantener un estilo de vida saludable, y cuando todo esto se revela insuficiente, nos aconseje suplementos naturales que integren nuestras carencias.