Evitar los ataques a la nevera

Muchas veces la ansiedad, los nervios, hasta los cambios de tiempo, nos afectan y alteran la sensación de hambre. Por eso a veces atacamos la nevera a deshoras y no contentas con eso nos llenamos en las horas clave de las comidas. Para evitar comer tanto y que los ataques de gula puedan contigo te proponemos algunos trucos para no pasar hambre pero no comer tanto. ¿Qué te parece?

evitar los ataques a la nevera

Empieza la comida con un buen vaso de agua. Un vaso grandote de agua antes de empezar cada comida nos ayuda a llenar el estómago de líquido y ayudará a que no nos apetezca comer tanto.

Las verduritas son ricas, ricas. Si añades verduras a las comidas reducirás calorías. Las espinacas, y otras verduras tienen recetas muy ricas, aunque las miremos con más asco. Podemos incluirlas en la pasta o en los sandwiches y tener recetas más divertidas. ¡Pruébalas!

Carbohidrátate lo justo y necesario. Los carbohidratos como acompañantes están bien, pero no como base de tu dieta.

Come despacio. Cuanto más despacio comes antes te das cuenta de que estás saciada. Comer rápido es un error que muchas cometemos por falta de tiempo. Pero igual que sacas cinco minutos para echarte una siestecita, sácalos para comer más tranquila. Haz que la comida sea un momento para disfrutar, incluso puedes ambientar el espacio con música y luz más relajante. Todo ayuda. Así tendrás más paz y tranquilidad. Recuerda mastica despacio, bebe agua y haz comidas más largas y tranquilas.

Los snaks en platos pequeños. No cometas el error de ponerte frente a la televisión con una bolsa de patatas. Siempre comerás más que si las sirves en un cuenco o plato pequeño, porque controlas más las cantidades.

Aunque esto suene a tontería los colores en la comida influyen en cuánto comemos. Un estudio demostró que si el contraste entre el plato y la comida era menor nos servimos raciones más grandes que si hay contrastes de colores más potentes.

Si los ataques de gula se apoderan de ti ten a mano una pieza de fruta, si no lo puedes controlar, que por lo menos sea más sano que una bolsa de kikos.

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