Mujeres y cargos políticos

Mujeres y cargos políticos 3

En la sociedad en que vivimos todavía existen obstáculos para que una mujer no desee ser diputada. Muchas de ellas encuentran importantes obstáculos que les hacen abandonar esta idea, pues no siempre las circunstancias son las adecuadas.

Un trabajo de estas características consiste en la dedicación de la 24 horas, desplazamientos hasta Madrid (circunstancia que obliga a separarse de la familia), continuos viajes y la necesidad de ser siempre un estable militante.

Es un trabajo al que se le debe dedicar hasta la última gota, el cual limita la vida personal y el contacto con los hijos. Está claro que estos mismos problemas los encuentran también los varones, pero las espectativas sociales nos hacen interpretar que es la misma situación pero de forma diferente, en donde  unos pueden ver la realización de un proyecto o de satisfacción de reconocimiento social (el status), otros no pueden plantearse el poder conseguir estos objetivos sin tener que renunciar a otros. Donde unos pueden contar con el apoyo de la compañera incansable, los otros se pueden encontrar solas ante el desafío. Aunque para esto siempre hay excepciones.

Las dificultades sociales siempre se hacen presentes en el ámbito femenino, para la mujer supone añadir las actividades a las que ya puede estar desempeñando. Así el trabajo remunerado, los estudios, el cuidado de menores o las mismas tareas domésticas habría que añadirlas a las reuniones, actos de campaña, sociales y festivos y en general el trabajo que supone proporcionar apoyo a un partido político, añadiendo además los horarios vespertinos y hasta nocturnos, horarios  completamente incompatibles. Añadir estas funciones puede resultar algo sencillamente imposible.

Fuente: indiana

Ir arriba