Soy feliz

Como dice el título, soy feliz, o al menos eso puedo darte a entender. ¿Cómo? Es tan sencillo como publicar un par de fotos en mi Instagram (@NoeGomez_ng) y puedo hacerte creer cualquier cosa. Desde que soy una chica que no para en todo el día hasta que tengo bastante más dinero que el que tengo.

Desde pequeña siempre he odiado las fotos, no me gustan y es muy raro que me preste voluntariamente a hacerme una foto y el auge de las redes sociales probablemente haya contribuido a que deteste aún más las fotos. La razón de mi odio a las fotos es muy simple. Creo que son mentira.

Se supone que nos sacamos fotos para recordar buenos momentos, momentos que forman parte de la historia de nuestras vidas, pero irónicamente, tenemos que posar para conservar esas fotos. «Venga, poneros que os hago una foto» es una frase muy común en cualquier momento, pero…¿Si es un momento importante y feliz, por qué debo sonreír?

Fuente: we heart it
Fuente: we heart it

Cuesta mucho hacerme una foto, y cuando la hago y simplemente no pongo la mejor de mis sonrisas, quien está detrás de la cámara suele quejarse argumentando que pongo mala cara, ¿y si simplemente no me apetece sonreír? ¿Y si no me sale en ese momento? Cosas así hacen que cuando me enseñan una foto en la que aparezco con la más falsa de mis sonrisas recuerde cómo tuvieron que «obligarme» a sonreír para la foto.

No se, puede que no me esté explicando muy bien, pero lo que realmente quiero decir es que no es necesario que dejemos constancia de nuestros mejores momentos en las redes sociales mientras que los más tristes los ocultamos. Eso no hará que ni unos sean mejores, ni que desaparezcan los otros. Pienso que si esos momentos han sido realmente importantes y formarán parte de nuestra historia, no es necesario salir sonriendo en una foto para recordarlos. Tu memoria se encargará de que los recuerdes sin necesidad de nada ¿no crees?

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