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Cinco horas con Mario. Miguel Delibes

Cinco horas con Mario. Miguel Delibes 1

Libros, libros , libros, una gran pasión femenina, ya sabéis que en este nuestro país las que salvamos a las editoriales de la quiebra somos nosotras.

Un autor español, Miguel Delibes, uno de mis favoritos, si no es mi  favorito por antonomasia. Me encanta el modo en como se adapta a la población española de mediados del siglo XX. Desde el señorito con una buena educación hasta el pobre tonto de pueblo en Los santos inocentes. O el niño de cuatro años, la señora de la casa y la terrible vieja niñera  que solo sabe meter miedo a los niños en El principe destronado. Etc, etc, etc.

También es verdad que hay libros que me han aburrido, como El cazador o Viejas historias y cuentos completos.

De todos los que he leido, más de diez no sabría decir cual es mi preferido, pues cada uno lo leí en un momento de mi vida que encajaba perfectamente. Sin embargo el que más me ha impresionado, por ser un único personaje que en un monologo desarrolla toda la novela, es Cinco horas con Mario.

Magistralmente Delibes es capaz de convertirse en una viuda, del año 1966, y durante toda la novela narrar como se ha sentido esa mujer durante la vida vivida junto a ese hombre. Hombre fallecido con 49 años, hombre educado a la antigua, un hombre en definitiva de los de antes, donde la mujer queda muy bien representada por la frase hecha de “mujer, pata quebrada y a la cocina”.

Reproches, recuerdos, anécdotas, lágrimas, pocas alegrías. ¡Uf!, todavía se me encoge el alma cuando lo recuerdo y hará más de veinte años que lo leí.

Una pequeña muestra de su estilo en una página al azar.

Cinco horas con Mario. Miguel Delibes 2

Pues ya sabes, sino conoces a Delibes, anímate, a mi no me decepcionó ni de niña. Y cinco horas con Mario, que ahora está siendo representada en el teatro y ya fue representada la obra en los ochenta por Lola Herrera, es un buen comienzo. Pero si prefieres algo más alegre, El principe destronado te encantará.

Cinco horas con Mario. Miguel Delibes 3

Un beso, mury.

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