Crítica de cine: Amante, querida, puta.

  MAÎTRESSE
AMANTE, QUERIDA, PUTA.
Dirección: Barbet Schroeder Guión: Barbet Schroeder y Paul Voujargol
Año: 1976

Intérpretes: Gérard Depardieu (Olivier), Bulle Ogier (Ariane), André Rouyer (Mario), Natalie Keryan ( Luccienne), Roland Berrin (hombre de la jaula), Tony Taffin (Emile), Holger Lö Bartanovski (Gautier), Anny Bartanovski (secretaria), Serge Berry (Valet).
Producción: Pierre Andrieux
Fotografía: Néstor Almendros.
Montaje: Denise de Casabianca
Música: Carlos D’alessio
Vestuario: Karl Lagerfeld
Decorados: Roberto Plato
Cuero negro. Tacones altos de punta fina. Máscaras. Látigos… El dolor deseado. El sadomasoquismo. Gente que paga para que la humillen física y psicológicamente tras un contrato firmado.Es lo que hace la protagonista de esta historia; se viste de cuero para humillar a sus clientes con diversas técnicas y artilugios.
El círculo en el que se ve envuelto su nuevo amante, lo supera y pretende sacarla de esa vida. Quiere imponerse a ella como el dominante aunque en ningún momento lo consigue.
Es un filme con una estupenda escenografía donde se muestran casos específicos de escenas sadomasoquistas. No es excesiva; más bien tiene un cierto carácter divulgativo. La originalidad de las vestimentas y los decorados crean un ambiente atrayente y excitante.El dolor como vía de escape nuevamente es el motor. Explican en esta película como la gente que desea ser agredida no es gente extraña; es gente con familias y vida normal, tanto diaria como sexual, y que deciden esta práctica como un aliciente más.Me ha encantado. Sobre todo, el polvo final.