El día que Renée dejó de ser Bridget

«Ahora llevo un estilo de vida feliz, tranquilo y mucho más sano, y me alegro que eso se note» o al menos esa es la explicación de Renée Zellweger a su revolucionario cambio de imagen.

Ni me gusta ni me vale. Me parece una excusa fácil y barata para intentar cubrir lo evidente, que se ha gastado un pastizal en pasar por el quirófano. Lo peor de todo es que usa el tipo de argumento que puede utilizar cualquier deportista defendiendo un estilo de vida sano.

Pues no chica, al menos en mi mundo la felicidad y la salud no te dan una cara nueva, y mucho menos a los 45 años. Que si, que la culpa es de la sociedad, que es un asco y que nos somete a las mujeres a mucha presión. Como argumento me puede valer.

Renée Zellweger
Fuente. Glamour.es

Pero ¿qué miedo tiene esta señora a decir que se ha gastado un pastizal en arreglos? Nicole Kidman lleva haciéndolo toda la vida. Y si, se la crítica, pero al menos no nos miente en la cara.

Lo que no se puede hacer es encarnar a una gordita simpática adicta a la comida, alcohol, tabaco y decir que quieres ser un ejemplo para las mujeres y luego pasarte por el quirófano. Bueno, poder se puede, pero por favor, que no somos tontas.

Como mujer me duele que nos las demos de independientes pero que luego ocultemos nuestros actos. Te has gastado una millonada en tratamientos, da igual que haya sido por estética o por sentirte más a gusto contigo misma, ¿qué le costará admitirlo?

Ella siempre ha defendido que es una mujer con curvas, pero a día de hoy ha demostrado que todo ha sido una máscara para ganar adeptas pues en cuanto ha podido ha pasado por la mesa del quirófano. .

¿Y sabéis que es lo gracioso? Que en algunos meses nos enteraremos que todo esto es una preciosa estrategia publicitaria para promocionar la película de turno protagonizada por ella, la cual habrá pagado todo ese tratamiento saludable y de felicidad.

Renée, la negación por omisión también se considera mentira, si has pasado por el quirófano ten valor a admitirlo y demuestra que tienes algo de orgullo, ese mismo que nos recordaba a aquella Bridget que corría en bragas, la misma que traficaba con ropa interior en la cárcel.

Has vendido tu alma al diablo al sucumbir a la presión de la sociedad, esa misma en la que te escudarás al decir que la has fastidiado en tu cambio de look y esa misma que te critica por ello.

Negar lo evidente también es mentir. La sociedad apesta, lo sabemos, pero lo peor de todo es que mujeres como estas sean quienes nos representen y usemos como ejemplos.

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