El saludo (I)

Tanto en el ámbito profesional como en el social y el oficial, existen unos códigos de conducta que deben observarse para transmitir que se domina el saber estar en cualquiera de esas circunstancias. Hoy me centraré en el saludo social y en los próximos post en el profesional y oficial.

APRETON DE MANOS

Este ceremonial comienza con una aproximación física entre las personas que se van a saludar. El primer punto importante a tener en cuenta es el espacio personal, el cual hay que respetar y varía según las circunstancias (Proxemia). Por ejemplo, cuando vamos en un autobús vacío y se sienta una persona a nuestro lado, invade nuestro espacio personal y nos sentimos agredidos en nuestra intimidad, nos pone a la defensiva ¿Qué pretende sentándose a mi lado cuando está todo el autobús vacío? En cambio si viajamos en hora punta, con el autobús repleto de personas, permitimos que los demás se nos acerquen mucho e incluso que nos rocen. En este caso nuestro espacio íntimo se ha reducido considerablemente. Hay que estar atentos a esta circunstancia y no invadir los espacios personales. También influirá el entorno cultural (los asiáticos mantienen mayores distancias físicas en público) y la personalidad (timidez, seguridad en sí mismo, etc.).

En el ámbito social, la forma de saludo entre desconocidos se rige por estas premisas: entre hombre y mujer, será ésta última la que decida cómo saludar (dos besos en la mejilla o estrechando la mano) y entre personas del msmo género, la pauta la marcará el de mayor edad.

Si el hombre está sentado, se levantará para saludar a la mujer y lo mismo ocurrirá cuando se saluda a una persona mayor. Si el que está sentado es el de mayor edad, podrá permanecer en esa posición.

Hasta bien entrado el siglo XX, el hombre siempre llevaba la cabeza cubierta por la calle con un sombrero o gorro. Era correcto quitárselo al saludar (no así en el caso de la mujer). Esta costumbre ha caído en desuso tanto como, lamentablemente, la de llevar sombrero que imprimía elegancia a la imagen.

También ha dejado de utilizarse el besamanos en el ámbito social, saludo éste muy usual a principios del pasado siglo.

¿Cómo han de ser los besos entre desconocidos para no producir rechazo? Se evitarán sonoros o que los labios se posen como ventosas en las mejillas y, por supuesto, deberán ser secos.

En cuanto a la actitud, decía el escritor francés Jean de la Bruyère que la cortesía hace que seamos por fuera como deberíamos ser por dentro. La sonrisa sincera, gestos amables y no invasivos, redondearán el saludo correcto.

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