¿Qué tiene el Gran Hermano que engancha?

Debo reconocer que este año me he enganchado a Gran Hermano. Y ha sido, prácticamente, en contra de mi voluntad. No soy ni defensora ni detractora de los realitys, simplemente, suelen coincidir con otros programas, series o actividades que me apetece hacer más. Sin embargo, este año, vi que una concursante se lo había pasado en grande con un chico brasileño en su intercambio, durante una semana, al mismo programa emitido en Brasil. Vi cómo regresaba a la casa de Guadalix eufórica por su experiencia. Y vi cómo negaba rotundamente que hubiera pasado algo digno de mención, a pesar de las preguntas y dudas que el concursante con el que tenía un rollete le manifestaba abiertamente.

Tuve la necesidad de ver cómo salía de ese jardín, cómo mantenía la mentirijilla, incluso sabiendo que en breve se iba a desvelar todo, con imágenes incluidas. Ese momento llegó y la pobre protagonista, tenía que sujetarse las lágrimas ante las acusaciones y desprecios que le llegaban por todas partes.

Por lo visto y por lo que cuentan en la red, la historia entre Noemí y Alessandro ha sido la única gota de entretenimiento que ha llenado el programa de máxima expectación. De eso no puedo opinar porque me he perdido todo lo anterior, pero sí puedo decir que aguanté en el sofá, sujetándome los ojos para que no se cerraran, el día que se iba a destapar toda la verdad.

Después de ser expulsada, Noemí ha vuelto a entrar en la casa y comparte de nuevo experiencia con los finalistas, entre los que se encuentra Alessandro y aquí es donde se han despertado mis dudas. Su personalidad bipolar, sus exhibiciones, su acoso y unas actuaciones que pueden catalogarse, como mínimo, de irracionales, me han llevado a pensar que no se trate todo de un montaje promovido por el programa. Si es cierto que el amor-desamor de esta pareja ha sido lo único entretenido del reality, ¿quién me puede demostrar que ahora ha vuelto a entrar aleccionada por la producción del programa para que cree polémica con su actitud desequilibrada?

Sea como fuere, la cuestión es que Antena 3 ha decidido cambiar la emisión del programa Número 1 a otro día, para no coincidir con Gran Hermano, que seguía ganándole audiencia programa tras programa. Así que, es evidente que la estrategia, sea de quien sea, está funcionando.

 

Debo reconocer que este año me he enganchado a Gran Hermano. Y ha sido, prácticamente, en contra de mi voluntad. No soy ni defensora ni detractora de los realitys, simplemente, suelen coincidir con otros programas, series o actividades que me apetece hacer más. Sin embargo, este año, vi que una concursante se lo había pasado en grande con un chico brasileño en su intercambio, durante una semana, al mismo programa emitido en Brasil. Vi cómo regresaba a la casa de Guadalix eufórica por su experiencia. Y vi cómo negaba rotundamente que hubiera pasado algo digno de mención, a pesar de las preguntas y dudas que el concursante con el que tenía un rollete le manifestaba abiertamente.

Tuve la necesidad de ver cómo salía de ese jardín, cómo mantenía la mentirijilla, incluso sabiendo que en breve se iba a desvelar todo, con imágenes incluidas. Ese momento llegó y la pobre protagonista, tenía que sujetarse las lágrimas ante las acusaciones y desprecios que le llegaban por todas partes.

Por lo visto y por lo que cuentan en la red, la historia entre Noemí y Alessandro ha sido la única gota de entretenimiento que ha llenado el programa de máxima expectación. De eso no puedo opinar porque me he perdido todo lo anterior, pero sí puedo decir que aguanté en el sofá, sujetándome los ojos para que no se cerraran, el día que se iba a destapar toda la verdad.

Después de ser expulsada, Noemí ha vuelto a entrar en la casa y comparte de nuevo experiencia con los finalistas, entre los que se encuentra Alessandro y aquí es donde se han despertado mis dudas. Su personalidad bipolar, sus exhibiciones, su acoso y unas actuaciones que pueden catalogarse, como mínimo, de irracionales, me han llevado a pensar que no se trate todo de un montaje promovido por el programa. Si es cierto que el amor-desamor de esta pareja ha sido lo único entretenido del reality, ¿quién me puede demostrar que ahora ha vuelto a entrar aleccionada por la producción del programa para que cree polémica con su actitud desequilibrada?

Sea como fuere, la cuestión es que Antena 3 ha decidido cambiar la emisión del programa Número 1 a otro día, para no coincidir con Gran Hermano, que seguía ganándole audiencia programa tras programa. Así que, es evidente que la estrategia, sea  de quien sea, está funcionando.