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Radiofrecuencia facial para no pasar por quirófano

La radiofrecuencia como tal surgió hace muchos años como un tratamiento de cirugía terapéutica a través de una serie de radiaciones electromagnéticas. A día de hoy esta técnica se ha trasladado al mundo de la estética y de la belleza como una nueva alternativa a la celulitis y a la flacidez corporal, resultando un tratamiento ideal para aquellas personas que no quieran someterse a una operación y quieran complementar sus cuidados para luchar contra el envejecimiento.

Se trata de un tratamiento para mejorar la distensión de la piel a través de la aplicación de energía con ondas electromagnéticas, provocando un calentamiento de la dermis y del tejido celular subcutáneo que nos permitirá acabar con la flacidez del rostro y del cuello, así como de otras zonas como los glúteos, los brazos o los abdominales, sin tener que recurrir a la cirugía ni necesitar un período de recuperación.  Además al no tener que pasar por quirófano y gracias a los cuidados que aportan las ondas electromagnéticas, no experimentarás ningún tipo de daño en la piel. Una forma muy sencilla de volver a sentirnos jóvenes.

mujer joven

La radiofrecuencia facial permite la nueva producción de colágeno con el aumento de temperatura de los fibroblastos, que son las células que se encargan de la fabricación de colágeno, así como que nos ayudará a acabar con la retención de líquidos gracias al drenaje linfático. Todo esto hará que experimentemos una mejor circulación sanguínea mejorando el metabolismo y acabando con la piel de naranja para siempre. Por último, notaremos rápidamente un rejuvenecimiento en las zonas trabajadas respetando en todo momento la dermis facial.

La radiofrecuencia se lleva a cabo a través de sesiones de unos treinta minutos aproximadamente. Elige siempre centros de confianza que ofrecen esta técnica sin ningún tipo de peligro y que te permitirá disfrutar del aspecto que siempre has soñado en tan solo 5 sesiones si es radiofrecuencia facial o alrededor de unas 10 en caso de radiofrecuencia corporal.

La técnica es muy fácil y no presenta ninguna complicación. Simplemente habrá que realizarse unas fotografías y marcar posteriormente las zonas que queremos trabajar con un utensilio quirúrgico. Después se introduce un gel especial en nuestro organismo que no deja de moverse en todo momento sobre nuestra piel, haciendo que no experimentemos ningún tipo de quemadura en la dermis ni ningún tipo de dolor o sensación molesta.

Cuando ya hayamos terminado la sesión, bastará con aplicar a las zonas trabajadas una dosis de aloe vera para aliviar la piel y beber bastante cantidad de agua. Una vez hayamos hecho esta serie de cosas, podremos salir del centro estético y seguir llevando una vida totalmente normal sin necesidad de reposo.

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