Verano y enfermedades de transmisión sexual

Con la llegada del verano, las relaciones sexuales proliferan más que en otra época del año, sobre todo aquellas que tienen lugar con parejas diferentes. Por ello se hace necesario ser responsables y utilizar métodos de protección que ayuden a evitar el contagio y propagación de las enfermedades de transmisión sexual.

verano

 

Las ETS normalmente suelen ser asintomáticas durante las primeras semanas posteriores a la infección, por lo que no son fácilmente detectables. Como su propio nombre indica, utilizan el contacto piel con piel que se produce durante el coito para transmitirse. Es por esto que cualquier ocasión que propicie un aumento de las relaciones sexuales con distintas personas puede incrementar la frecuencia de estas entre la población sexual activa. Los individuos con más posibilidades de contagio son las personas solteras y los jóvenes.

A pesar de que cada verano las autoridades sanitarias avisan del riesgo de las ETS, el cumplimiento de las medidas preventivas por parte de la población no se lleva a cabo de la manera que sería deseable. De hecho, es un problema de salud general. Durante el estío la motivación de encontrar pareja, aunque sea de manera puntual, y la atracción sexual pesan más que otras motivaciones, con lo cual lo demás queda en el olvido o se confía demasiado en el factor suerte.

Las ETS más habituales son las verrugas genitales (o papilomas) y las infecciones en la cérvix (cuello de útero). Son bastante molestas y de no diagnosticarse a tiempo, pueden provocar complicaciones serias. A estas les siguen la uretritis, el herpes genital y la sífilis. Las más difíciles de tratar una vez se diagnostican son la hepatitis, el SIDA y el herpes genital.

La manera más eficaz para evitar la transmisión de una enfermedad venérea es la de impedir el contacto con los fluidos que pueden estar infectados (el semen, la flora vaginal, la sangre) y la piel, algo que podemos evitar si utilizamos un preservativo. Sin embargo, también se puede dar el caso de que el contagio se produzca en zonas con mucosa o en áreas de piel no cubiertas por el profiláctico. Lo recomendable es mantener una buena higiene de los órganos sexuales, usando agua y jabón una vez terminado el coito. Igualmente, es crucial ser precavido si se practica sexo oral, el cual debería hacerse con barreras de látex.

Dado que cada enfermedad de transmisión sexual puede presentar periodos de incubación distintos, síntomas diferentes (y tardíos) e incluso muy parecidos a otras dolencias (como la infección de orina), lo ideal es hacerse revisiones médicas cada cierto tiempo, sobre todo durante los periodos de mayor promiscuidad. A través de una prueba de orina, una analítica y la extracción de una prueba de mucosa es posible descartar si se trata de una enfermedad venérea más seria y si ésta se encuentra en una etapa primaria, antes de que se produzcan complicaciones graves. Recordemos que las ETS se contagian practicando sexo vaginal, oral y anal, con lo cual ningún grupo de población está a salvo del contagio.

Fuente: es.euroClinix.net

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