La carrera contrarreloj para incorporar a las mujeres a los puestos más altos del sector tecnológico en España

La fase definitiva de la Ley de Paridad de Género en España ya está en marcha. La normativa establece que las empresas cotizadas y las entidades consideradas de interés público deberán contar con al menos un 40 % de mujeres tanto en sus consejos de administración como en sus puestos de alta dirección.

La entrada en vigor de esta medida supone un paso importante en materia de igualdad dentro del ámbito empresarial. Sin embargo, las compañías afrontan ahora el desafío de alcanzar los porcentajes establecidos en un contexto marcado por una dificultad que viene de lejos: la reducida presencia femenina en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).

Los datos del informe ‘Women in Business’ de Grant Thornton reflejan que la participación de mujeres en puestos directivos en España se sitúa alrededor del 40 % cuando se analiza el conjunto del tejido empresarial. La situación es muy diferente en los sectores tecnológico e industrial, donde la representación femenina en los niveles de mayor responsabilidad apenas supera el 20 %. Estas cifras evidencian que el cumplimiento de la nueva normativa se enfrenta a una realidad condicionada por factores educativos y culturales.

Uno de los principales problemas se encuentra en el denominado ‘embudo de talento’, que hace que la presencia de mujeres vaya disminuyendo a medida que se avanza en la trayectoria profesional. El origen de esta brecha se encuentra, en parte, en las propias aulas.

Según la Unesco, las mujeres suponen únicamente el 35 % del alumnado de carreras relacionadas con las disciplinas STEM a nivel mundial. A partir de ahí, su representación continúa reduciéndose conforme avanzan hacia puestos intermedios y, posteriormente, posiciones de máxima responsabilidad.

Entre los factores que contribuyen a esta pérdida de talento femenino aparecen cuestiones como las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, la falta de referentes femeninos en determinadas profesiones y la persistencia del conocido techo de cristal.

De este modo, el reto para las empresas no consiste únicamente en cumplir con el porcentaje establecido por la nueva legislación, sino también en crear una cantera de profesionales femeninas que permita incrementar su presencia en los puestos de responsabilidad, especialmente en aquellos sectores donde la brecha de género continúa siendo más acusada.

Para Luciane Rabello, psicóloga, especialista en Recursos Humanos y fundadora de TalentSphere People Solutions, la ley española es un catalizador necesario, pero que pone de manifiesto una herida estructural. “La imposición del 40 % obliga al mercado a moverse, lo cual es excelente. Sin embargo, en los ámbitos de la tecnología y la ingeniería, nos enfrentamos a una escasez de talento femenino sénior. No se forma a una directora de tecnología de la noche a la mañana. Las empresas no han sabido cultivar esta base en los últimos diez años y ahora se disputan a pujas el mismo grupo reducido de ejecutivas cualificadas”, analiza Luciane.

La experta señala que el cumplimiento de la ley exigirá a las empresas un cambio profundo de actitud, que va más allá de la contratación externa. Será necesario invertir en programas internos de aceleración de carreras y en la desmitificación de los sesgos inconscientes en los procesos de selección. Luciane destaca que el papel de los recursos humanos y de los actuales líderes es retener e impulsar a quienes ya forman parte de las organizaciones. 

“Para resolver la escasez de personal cualificado en los puestos de alta dirección de las áreas STEM, las empresas necesitan estrategias deliberadas de mejora de competencias y tutoría. Es necesario identificar el potencial técnico de las mujeres que aún se encuentran en puestos de mandos intermedios y brindarles el apoyo necesario para que superen la barrera que les impide llegar al consejo de administración. El cumplimiento de la ley en España no puede ser solo un ejercicio de cubrir puestos vacantes, sino de transformación cultural”, concluye la fundadora de TalentSphere People Solutions. 

Con la inspección española llamando a la puerta y la previsión de sanciones para las empresas que no cumplan los objetivos, el mercado europeo se convierte en un laboratorio global. El éxito de la Ley de Paridad dependerá, fundamentalmente, de la capacidad del ecosistema empresarial para convertir las carreras técnicas en trayectorias viables y atractivas para las mujeres líderes del futuro.

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