Concha Buika

Arreglista y compositora autodidacta, Concha Buika es una cantante que maneja todos los estilos (jazz, boleros, flamenco, funk,..).  Además,  su carácter en el escenario le hace ser una de las artistas mas enérgicas y espontáneas de panorama actual español.  

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Aunque su origen es guineano, Concha nació en Palma de Mallorca en 1972 y creció entre gitanos.  De su madre aprendió a escuchar a las grandes voces del jazz, pero desde la ventana de su casa y por la radio se cuelan las coplas de toda la vida y en la calle se pega el quejío flamenco que quedará definitivamente impregnado a su piel.

Tras un viaje a Londres para estudiar interpretación, en el que asistió a un concierto de Pat Metheny que le cambió la vida, empezó a cantar en bandas locales, acompañada de músicos americanos y mallorquines.  Durante los 90 colaboró en diferentes producciones donde destacan Ombra de La Fura dels Baus o la banda sonora de la película Km. 0 (con música de Joan Bibiloni). Paralelamente,  compone y arregla temas como Ritmo para voçé, Up to the sky y Loving you (todos ellos éxitos house en Europa).

En el 2000, no se acuerda muy bien como y por qué,  llegó a Las Vegas, donde trabajó en casinos como doble de Tina Turner y The Supremes y donde fue invitada por la dama del jazz Rachelle Ferrell, a cantar en el club Blue Note. Más tarde, se instaló en Madrid donde grabó su primer disco, Buika, en el que demostró las infinitas posibilidades de su talento.

Con su segundo disco,  Mi niña Lola, llegaron el reconocimiento y los premios (Mejor Producción Musical y Mejor Álbum de Canción Española de los premios de la música; premio de la crítica fonográfica alemana, etc);  los grandes festivales y las críticas apasionadas que acaban con los adjetivos.

En su tercer álbum, Niña de Fuego, Buika vuelve a visitar la copla, viaja por primera vez a la ranchera y canta temas inéditos compuestos por ella misma y por Javier Limón. Son canciones de amor y sobre todo de desamor, en las que canta sus vivencias personales en letras nacidas de largas noches de insomnio y soledad en las numerosas giras que realizó el pasado año.

Pese a su éxito, a Buika no le agobia la fama. «De hecho, no sé ni lo qué es; no la reconozco -dice-.  No pertenezco al mundo del show bussiness, sino al del arte; y para mí, artista no es el que pinta o baila, sino el que hace de su vida un arte.  Y goza de vivirla, de llorar, reir, y no tiene miedo«. 

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