De artículo de lujo a comida normal

Cuando mi madre me cuenta que lo que hoy  consideramos que son comidas normales en todas las casas, como el pollo, los langostinos o los filetes de carne, resulta que en los años de su infancia y juventud eran auténticos artículos de lujo.

Sin embargo pensar que hubo un tiempo en que comer langosta, ostras o caviar era propio de gente pobre hoy se nos haría incomprensible.

En la Inglaterra de principios del siglo XIX había tantas langostas en las costas británicas que se servían como alimento a presos y huérfanos o trituradas  eran empleadas como abono. Incluso los criados acordaban por escrito que no comerían langosta más de 2 veces por semana.

En Nueva York pasaba algo parecido con las ostras y el caviar. El caviar se servía como tentempié en lo bares, como era salado a los clientes les entraría sed y beberían más.

En un recetario norteamericano publicado en 1853, el popular “Home Coockery”, se menciona “para mejorar la sopa de quigombó habría que incorporar 100 ostras a la olla”. Ni una más ni una menos.

Como será en el futuro, creo que al precio que está la fruta y la verdura no tardará en ser un lujo comer unas judias verdes y qué decir de unos tomantes, ¡ufff!