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El protocolo del regalo empresarial

A pesar de que los regalos en el ámbito de la empresa se realizan a lo largo del año por diferentes motivos (promociones, eventos, cierres de acuerdos, etc.), es en estas fechas navideñas cuando hay mayores partidas de gastos en regalos.

La primera pauta es utilizar el sentido común a la hora de elegir el objeto y, si existe la posibilidad de decidir en cada caso, investigar sobre los gustos personales del que lo recibe asegurará su éxito y será más agradecido. Si el regalo es de tipo promocional y lleva el logo de la empresa visible deberá estar situado en un lugar que no limite su uso. Por ejemplo, regalar una corbata con el anagrama de la empresa provoca que el que lo recibe no lo utilice a menos que sea empleado de la misma. Una alternativa es utilizar el símbolo de la marca en el envoltorio.

REGALO ENVUELTO

En el entorno empresarial, es aconsejable no regalar objetos personales tales como colonias o prendas de vestir (con la excepción de complementos como corbatas o pañuelos).

Hay que cuidar el envoltorio tanto como el contenido. Este detalle es muy valorado en países como Japón en el que, además, se evita abrir el regalo delante de la persona que lo ha regalado por respecto, según sus códigos de conducta. En nuestro entorno, la cortesía marca que se abra frente a la persona que lo ha regalado (si está presente) y se agradezca verbal y no verbalmente (con una sonrisa franca o que lo parezca). Se valorará positivamente un agradecimiento escrito, con posterioridad.

REGALOS

El valor económico dependerá de los presupuestos establecidos. Un regalo de cuantía desproporcionada puede enviar un mensaje erróneo como de compra de favores, para forzar una decisión, etc. Además hay empresas que limitan la cuantía de los regalos que se permite recibir puesto que, traspasada una cifra, deben considerarse beneficios en especie y tributan por ello. Se descarta el regalo de dinero a menos que sea para los propios empleados y en sustitución de algún otro beneficio tales como los vales de gas y carbón que existían en los convenios de banca y se entregaban en estas fechas.

Se deberá tener en cuenta que obsequiar a un empleado público puede considerarse soborno a un funcionario público.

Como decía, sentido común y buen gusto serán los ingredientes básicos para que el objeto no termine arrinconado en un cajón o en la papelera.

Montse Calvo. Asesora de imagen profesional

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