El saludo (II)

Como continuación a El saludo (I), comentaré los pormenores del saludo en el ámbito profesional.

En él se tiene en cuenta la jerarquía empresarial (marca la forma de saludo el de mayor rango) y, entre iguales, conviene dejar la iniciativa al cliente con el fin de que se sienta cómodo y no establezca barreras en el proceso de venta o negociación. Los besos en las mejillas están restringidos a clientes con los que se tiene buena relación y siempre que ellos hayan dado pie a ese saludo. Un exceso de confianza puede intimidar o enojar.

Aunque el estrechar las manos sea propio también del entorno social, es el saludo por excelencia en el trabajo, aceptado incluso en los países asiáticos en los que, como he comentado en otras ocasiones, el contacto físico público se evita. El hacerlo de forma correcta transmite seguridad en uno mismo, aspecto bien valorado en las transacciones comerciales. Aquélla persona que deja la mano floja al estrecharla como si le fueran a realizar un besamanos o aprieta tan sólo los dedos de su interlocutor, denota falta de ánimo e inseguridad, genera desconfianza. Por el contrario, el que agarra con fuerza excesiva la mano del cliente incluso adelantando el tórax con gesto invasivo, transmite intenciones de dominación sobre el otro, intimidación y superioridad.

Entonces ¿Cuál es la forma correcta de hacerlo? La mano debe abarcar completamente la del interlocutor y apretarla ligeramente con una presión media. El dedo índice se mantiene un poco más abierto que el resto para llegar a tocar el hueso de la muñeca de la otra persona (esto puede variar en función del tamaño de las manos). Un dato importante a tener en cuenta es evitar las manos excesivamente frías o sudorosas. A mis clientes les aconsejo que, si tienen propensión a la sudoración excesiva por nervios o hiperhidrosis, lleven un pañuelo en el bolsillo con el fin de meter la mano y secarla disimuladamente justo antes de tenderla.

APRETON MANOS

El guante de la mano derecha debe quitarse antes del saludo aún cuando éste se produce en la calle. Tradicionalmente, a la mujer se le permitía saludar enguantada pero en el entorno profesional también los pequeños detalles contribuyen a la igualdad de géneros.

Si se quiere transmitir cercanía, es mejor no estrechar la mano con una mesa de por medio ya que con ello, según el lenguaje no verbal, se marcan distancias aunque no se realice de forma premeditada o sí (p. ej. en una entrevista de trabajo). Caso aparte son las entregas de premios o titulaciones.

Además de estos saludos formales, entre conocidos (compañeros de trabajo, vecinos, etc.) o personas que no se conocen, también deben contemplarse unas normas básicas de cortesía por lo que no debe obviarse el saludo sin contacto físico, como una sonrisa, un simple «hola» o «buenos días»: al cruzarse por los pasillos de la oficina o en la máquina del café, al entrar en el ascensor o al conductor del autobús, por poner algunos ejemplos. A veces por timidez o desconocimiento de estas normas básicas, se cae en la grosería.

Continuaré hablando del saludo.

Montse Calvo.  Asesora de imagen profesional

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