EL TORCAL de ANTEQUERA

 

Un paisaje sorprendente, onírico, surrealista y único en Europa.

Es difícil imaginar, cuando se visita este paraje tan singular, que en aquellos tiempos, Antequera estaba en la línea de playa y Málaga cubierta por el mar. El origen de esta extensión de 17 kilómetros cuadrados tuvo lugar durante el periodo jurásico hace aproximadamente 150 millones de años. Los materiales depositados en el mar emergieron como consecuencia del plegamiento alpino, conservando buena parte de su horizontalidad a pesar de haber ascendido más de 1.000 metros sobre las aguas.

Más tarde, una serie de fracturas generaron grietas (diaclasas) y sistemas de fallas. La erosión de dichas grietas ha producido lo que llamamos hoy día callejones o corredores, formándose en su intersección hoyos o dolinas (sinónimo de Torcas, de ahí el nombre de la sierra).

A partir de este momento el conjunto queda sometido a un proceso de erosión característico: el modelado cárstico.

La erosión de la roca por la acción del agua helada (gelifracción), junto con la disolución de las distintas calizas por ataque químico del CO2 atmosférico presente en el agua de lluvia, han modelado multitud de formas en las rocas, produciendo un verdadero «museo de esculturas naturales» denominadas formas imitativas como «el tornillo», simbolizado en el logotipo del parque.

A través de las rutas turísticas por las que el visitante se puede adentrar en sus entrañas, misteriosas figuras surgen del conjunto. Toda una combinación de fantasías convertidas en realidad por medio de las piedras calizas.

Se aconseja visitarlo cuando la temperatura no sea muy cálida ni cuando haya mucha niebla para poder admirarlo bien.

Últimos artículos

Scroll al inicio