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La culpa es del metabolismo

La culpa es del metabolismo 1Cómo me gustaría tener delante a ese tal metabolismo y decirle todo lo que pienso de él en su cara misma!

Sobre todo, a ese metabolismo que es capaz de hacer que una mujer (que nunca eres tú, casualmente) pueda comer todo lo que le apetezca y no engorde nada de nada. ¡No es justo! Mi metabolismo no es así, si es que lo tengo.

Según la definición de la Real Academia de la Lengua, “el metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que efectúan constantemente las células de los seres vivos con el fin de sintetizar sustancias complejas a partir de otras más simples, o degradar aquellas para obtener estas”, lo que supongo que debe justificar que cuando engordas mucho sin, aparentemente, motivo alguno, es por culpa del metabolismo. O cuando un alimento que antes lo tenías prohibido, ahora resulta que no te engorda lo más mínimo, o viceversa, es por culpa del metabolismo.

La cuestión es que hay gente que habla de él maravillas y otras que lo critican y les gustaría cambiarlo. Creo que pasa algo similar con los maridos. Pero, del mismo modo, habría que averiguar si realmente, aquellas mujeres que tan bien hablan de sus maridos, dicen toda la verdad. No vaya a ser que las que presumen de un metabolismo perfecto, resulte que en realidad no lo son tanto y que finalmente, son ellas las que se lo tienen que hacer todo; la dieta, el ejercicio, la privación de dulces y grasas. El metabolismo está, sí, pero no engordan gracias a cómo les funciona, sino al hecho de que cierran la boca cuando deben, como todas las demás. La culpa es del metabolismo 2

Supongo que el hecho de defender que se come mucho y de todo, pero es su metabolismo lo que les impide engordar, es un argumento factible para evitar la anorexia y que la gente joven no quiera alimentarse únicamente de aire para estar delgada. Pero, en ese caso, estamos dándole todo el mérito al metabolismo y, mientras no se pueda trasplantar o modificar con cirugía, tenemos que aprender a vivir con el que tenemos. Y supongo que, igual que como el marido, no existe un metabolismo perfecto.

 

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