Mascotas en la familia

 

Es frecuente en las familias que los niños quieran y, por ello, pidan una mascota. Una mascota es un animal, un ser vivo, que requiere atenciones.

Antes de traer a casa un animal doméstico de compañía -así define el diccionario la palabra mascota-, todos los miembros de esa familia deben estar de acuerdo, pues no se puede olvidar que es para siempre; no se trata de un objeto del que uno se pueda deshacer a su antojo, ya que los animales sienten y, por eso mismo, sufren el abandono y necesitan cariño. La mascota formará parte de la familia, será uno más. Esto implica que ha de ser aceptada y querida por todos y, por lo tanto, tiene que ser una decisión bien meditada, sabiendo la responsabilidad que conlleva para sus componentes.

Para tomar esa decisión, además de lo dicho, se debe elegir el animal adecuado a las circunstancias en las que va a vivir, tanto relativas a las personas como al lugar, teniendo en cuenta también las características y necesidades de la propia mascota.

La ventajas de estos animales son muchas: cariño, compañía, alegría.. Y de forma especial, para los niños suponen el inculcarles el sentido de la responsabilidad y respeto hacia los demás. Es importante hacerles entender que no son un juguete, sino un compañero, con el que pueden jugar; pero que sus necesidades deben estar cubiertas, como ocurre con las personas, que sus sentimientos han de ser tenidos en cuenta y que tampoco deben ser objeto de molestias. De la misma forma, tener una mascota constituye una oportunidad para que aprendan que enseñar no es una tarea fácil a veces, lo que supone la desobediencia y que para educarlos se precisa firmeza; pero no tiranía ni maltrato, así como que en ocasiones hay que renunciar a ciertas apetencias en pro de la familia.

Los niños aprenderán con sus mascotas lo que el comportamiento de sus padres con ellas les enseñe.

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