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Rita Levi Montalcini, una jovencita de casi 100 años

En el tercer milenio tanto el individuo joven como el adulto tienen que dominar un conjunto de instrucciones que les permitan usar adecuadamente las actividades cognitivas y emotivas de su órgano cerebral.

Como siempre que alguien teoriza sobre lo que debemos o no debemos hacer surge la pregunta: ¿cómo llevarlo a la práctica?

Rita Levi Montalcini, una jovencita de casi 100 años 1Rita Levi Montalcini, médico italiana nacida en 1909 y que sigue activa, está viviendo su vejez llevando al pie de la letra los consejos que nos da en el libro “El as en la manga”.

“En el juego de la vida –nos dice– la carta más alta es la capacidad de valerse en todas las fases vitales, pero especialmente en la senil, de las actividades mentales y psíquicas propias. El cerebro ese órgano prodigioso, es el “as” en la manga que tenemos todas las personas y que debemos aprender a jugar con acierto en la “vejez”, la fase más temida del recorrido vital”.

La degradación física, tan evidente en los individuos de nuestra especie, es descrita de un modo magistral por Jonathan Swift en uno de los viajes de Gulliver. 

En la isla de Luggnagg, en un país de Oriente, viven unos individuos con una marca de nacimiento sobre la ceja izquierda que los señala como Inmortales. Pero su vida transcurre como la de los demás seres mortales, y su decadencia física y psíquica, que comienza a partir de los ochenta años, se agrava sin que la muerte le ponga fin, como sucede con todos los seres vivos.

Esta terrorífica descripción de la degradación física de los Inmortales hacía pensar al autor y a sus contemporáneos que las capacidades intelectuales también padecían las mismas alteraciones.

Por suerte la neurobiología moderna demuestra que merced a la «plasticidad neuronal» el cerebro suple la pérdida de células que acontece con la edad con la propiedad que tienen las restantes de compensar esa disminución numérica con un aumento de las ramificaciones y la utilización de circuitos neuronales alternativos.
A la pregunta de si no pensaba jubilarse Rita Levi contestó en una entrevista:

– ¡Jamás! ¡La jubilación está destruyendo cerebros! Mucha gente se jubila, y se abandona… Y eso mata su cerebro. Y enferma.

– Pero algún límite genético habrá…
– No. Mi cerebro pronto tendrá un siglo…, pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!

– ¿Cómo lo hace?
– Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para ello conviene estimularlas!

– Ayúdeme a hacerlo.
Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará.

– ¿Y viviré más años?
– Vivirá mejor los años que viva, que eso es lo interesante. La clave es mantener curiosidades, empeños, tener pasiones…

Edoardo Boncinelli, genetista italiano dice “Nuestro cerebro, el órgano más organizado y complejo de todos los que componen nuestra anatomía, se desarrolla durante toda la vida, porque durante toda la vida somos capaces de aprender cosas nuevas”.
 

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