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Soy grande para rehacer mi vida

Soy grande para rehacer mi vida 1

Muchas mujeres postergan  su felicidad y plenitud, debido a los complejos que le ocasionan la edad y las pautas sociales paradigmáticamente establecidas.

Un caso puntual, es el de aquellas señoras que, por capricho del destino o no, han debido quedar solas, sin una pareja a su lado. Muchas de éstas, han enviudado y muchas otras, han visto interrumpidas sus vidas en pareja, a causa del divorcio.

Las encuestas que se realizan a diario vía telefónica, dejan claro el pensamiento de las damas de edades comprendidas entre los 50 y 60 años, en la situación antes descripta. En un setenta por ciento, estas mujeres se niegan rotundamente a rehacer sus parejas. En parte, esto se debe a que temen al juicio social, al tan  divulgado “que dirán”. En segundo lugar, se hallan los complejos con respecto a los hijos, nietos y demás familiares directos (¿qué van a pensar de mí?). Finalmente, el sentimiento de culpa está en tercer puesto. Sí, aunque parezca arcaico, el miedo de muchas mujeres radica en traicionar al esposo fallecido, al permitirse mara a otro hombre.

Sin embargo, un mensaje de apertura mental y emocional llega de las nuevas tendencias. Un fracaso, una ruptura o una ausencia inesperada, no deben suprimir los deseos se las mujeres. Todas tenemos derecho a ser felices, a sentirnos amadas, a estar contenidas, a tener un compañero de ruta.

La edad no es de importancia a la hora de amar, pues el corazón carece de edad.

Fuente: para saber

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