isabel

¿Eres capaz de guardar un secreto? ( I )

Autor: isabel
Fecha: 27 Jul 2007
Hay secretos agradables, secretos profundos, secretos íntimos, secretos sociales; pero hay también secretos terribles, vergonzosos, tremendos, espantosos, repugnantes.
Percibimos deseos secretos, placeres secretos, temores secretos, obsesiones secretas.
Pero lo que estos secretos oscuros y patológicos tienen en común con aquellos que son agradables o más benignos, es que los secretos del pasado pueden tener sus efectos en el presente. Las buenas obras y las malas de una generación viven frecuentemente en generaciones sucesivas. Es más, una actitud con tendencia al secretismo o a la interioridad por parte de los padres no es raro que pase a sus hijos como un rasgo de carácter.

La pregunta clásica, ¿somos capaces de guardar un secreto?, tiene muchas posibilidades: nos hace conscientes del hecho evidente de que muchas personas lo pasan muy mal guardando secretos; nos invita a convertirnos en confidentes, en amigos de confianza. Compartir con alguien un secreto puede implicar muchas consecuencias sutiles para la relación que tenemos con esa persona.

Pero, qué pasaría si a la pregunta contestamos: no, lo siento, lo paso fatal si tengo que guardar secretos. ¿Qué significa, estamos admitiendo que no hemos crecido lo suficiente para ser capaces de guardar un secreto?. Quizás creemos que podemos vernos moralmente comprometidos. ¿Es bueno para nosotros conocer los secretos de otras personas? ¿Qué supone para nuestra vida interior o nuestra conciencia?

El sociólogo alemán Georg Simmel considera que ciertamente el guardar secretos, “con un significado positivo o negativo”, es uno de los logros más importantes de los seres humanos. El secreto produce un ensanchamiento de la propia vida, ofrece la realidad de una experiencia de la vida humana mucho más compleja. Una vez que las personas son capaces de guardar secretos, comienzan a vivir en dos mundos. Y este segundo mundo influye profundamente sobre la realidad primaria, dicha influencia tiene un peso moral en las relaciones íntimas y de amistad.

Sisela Bok recalca la naturaleza intencional del ocultamiento del secreto y el significado moral en la vida política y social: “No poder tener secretos significa perder el control acerca de cómo los demás nos miran”.
Se guardan secretos por determinados motivos. Los modernos medios de comunicación y los valores democráticos han creado un espacio público cada vez más abierto y revelador. Algunos de los poderes: empresariales, médicos, financieros, militares y religiosos siguen la pista de todo lo que hacemos y dejamos de hacer en nuestra vida personal y pública. La posibilidad de que algún otro tenga acceso a nuestros secretos nos coloca en situación de inferioridad en nuestras relaciones personales.
Además de crear realidades ocultas, además de las dimensiones morales; el secreto juega un papel en la función educativa o pedagógica del crecimiento personal de los niños y adultos. Cuando el niño aprende que los pensamientos y las ideas se pueden guardar dentro y no son accesibles a los demás, entonces se da cuenta de que hay un cierto tipo de demarcación entre su mundo: lo que es “interior” y lo que es “externo”. En la literatura de la psicoterapia es lo que se llama “formación de los límites del yo”.

¿Modelo de la prensa rosa?

Autor: isabel
Fecha: 7 Jul 2007
Fue la infeliz casada provinciana que se convirtió en el terror de la prensa rosa de Hollywood. Esta periodista, rechoncha y fea, sonríe en la foto mostrando sus enormes dientes, amenazantes para sus víctimas y precursores del “bocado de vida” que daría a cada una de ellas, dada su maledicencia.

Las estrellas, los directores y los productores estaban aterrorizados cada vez que abrían el periódico; era capaz de detener proyectos millonarios de las primeras productoras de Hollywood. Su poder duró cuarenta años. Su columna era traducida a más de 500 periódicos en todo el mundo, como la verdad absoluta acerca de la más profunda intimidad de los retratados.

Todos temían el infierno de su conocido “tratamiento silencioso”, su nombre, Louella, fue sustituido por su frase famosa: “He-visto-lo-que-has-hecho Parsons”

Pero ¿que descubrió Louella y quién le ayudó a conseguirlo?

· Que cada uno, todos y cada uno de nosotros poseemos una intimidad que en su más estricta singularidad es tan sólo, o una tontería, o una suciedad inmunda.

· Que tratándose de un personaje público, esa inmundicia (por poco relevante que sea en su celebridad) deja de ser banal y se convierte en información.

· Que esa información debe ser mostrada.

· Que esa información debe ser juzgada por un árbitro competente.

· Que la opinión de ese árbitro es la verdad absoluta.

· Que el pronunciamiento de esa verdad debe tener consecuencias reales de premio o castigo.

La dialéctica es tan absurda como implacable, pero todavía hoy no tenemos más que encender nuestro televisor para corroborar su vigencia. “En el fondo”, explica Truman Capote, “el descubrimiento de Louella es tan simple como demoniaco; la intimidad, lo más secreto de lo secreto, lo vergonzoso, hace que la cotidianidad de las vidas ordinarias adquiera puntualmente relevancia”

Y como muy bien dice Andrés Barba: (http://www.elpais.com/articulo/portada/maledicencia/pasion/elpeputec/20051211elpepspor_6/Tes) el pecado es salvador porque colma de sentido, porque es el acontecimiento alrededor del cual todo gira. Pero más salvador que lo salvador, igual que el pecado es más secreto que lo secreto, es exponer al cadalso público a quien ha hecho lo mismo que yo y ha sido descubierto.

Es un hecho de la experiencia que cuando una persona ataca con bestial virulencia un defecto ajeno es porque ella misma posee ese mismo vicio en grado superlativo. Negar la bondad del caído, aniquilarle, es reconocer el fracaso de aquello hacia lo que ella misma tiende. Si Louella ataca con tanta ferocidad la promiscuidad, la adicción a la bebida y la envidia es precisamente porque ella misma era profundamente alcohólica y envidiosa.

Son muchos los que opinan que su carrera meteórica no hubiera sido posible sin el apoyo del magnate del periodismo Willian Randolph Hearst. Ella misma aseguró en sus memorias: “Desde que comencé a trabajar para Randolph, el mundo se convirtió en mi ostra. Hollywood ponía la salsa”.

Hay películas que ilustran este tema, entre ellas están:

· Ciudadano Kane, la obra maestra de Orson Wells
· El maullido del gato del director Peter Bogdanovich
· R K O 281, dirigida por Benjamín Ross

A vueltas con…

Autor: isabel
Fecha: 21 Jun 2007
Y yo que me dije: “menos mal que es la última visita”, cuando opiné en el artículo de Lau “Cómo sobrevivir a …”, sobre el gigante.

Dos muebles de oficina para un local mayor al que nos mudábamos y sólo teníamos la tarde del sábado.

Me consideraba yo, pobre de mí, una experimentada sólo porque era mi tercera visita; bien mirado tampoco está mal teniendo en cuenta los años que llevan con el negocio en mi ciudad, Sevilla.

Y me dije: “nada, esto es nada, en una hora solucionado”. Ignorancia total.
Cuando me vi en medio de aquella feria supe que la tarde del sábado estaba perdida y además sin tapitas ni cervecitas.

Sin embargo, y por eso lo cuento, una niña la salvó, ella puso la sal a esa tarde aburrida.

Estaba en la fila de caja para pagar, rodeada de carros con la casa a cuestas y escuchando hablar en todos los idiomas menos en el mío, cuando por el pasillo que se abría a mi derecha caminaban despacito, hacia donde me encontraba, un padre sin carro ni bolsas. Sólo agarraba una manita pequeña, la de su hija, a quien interrogaba una y otra vez con todo su cuerpo inclinado hacia ella para hacerse oír entre todo el tumulto.
Cuando llegaron a mi altura le escuché decir:

-Y ahora por dónde Paula.
Y la niña, demasiado pequeña para saber leer…
-Por aquí papá, ¿es que no lo ves?, pone “Salida sin compras”.
Y ese padre, que no era ciego, me miró, consciente de que yo los observaba y pasó delante de mí, con una sonrisa de oreja a oreja, diciendo con los ojos: “la estoy enseñando a decidir por si misma”.
Y en su orgullo de padre ejemplar no pudo verme, asintiendo con la cabeza, decir:
-¡La que te espera!.
Me hubiera gustado mostrarle ese otro padre, español, como él, con el pelo blanco que, en su gordura, sudaba y se quejaba del enorme trabajo que suponía quitar del carro los tablones de más, que su hija había cogido para amueblar su independencia. Los mismos que le harían sudar de nuevo al montarlos.

El cine y el psicoanálisis. ( y I I I )

Autor: isabel
Fecha: 13 Jun 2007
· “Rebeca”. Aquí se pone de manifiesto el odio que la señora Danvers siente por la segunda mujer de Winter porque ella adoraba a Rebeca, vivía a través de Rebeca, por eso nadie debe ocupar su lugar.

· “Vértigo”. Un inspector de policía se ve obligado a retirarse a causa de sus ataques de vértigo o acrofobia. Este miedo a las alturas se le presentó al perseguir un delincuente y quedarse colgado de un tejado expuesto al vacío.

Del director Joseph L. Mankewicz vamos a señalar dos excelentes películas:

· “De repente, el último verano”. La relación de una madre (Katharina Hepburn)
con su hijo Sebastian es una relación muy especial. Este hijo maravilloso, “este falo”, la hace aparecer como una reina en todo su esplendor y le es necesario para mantener intacto su narcisismo.

· “Eva al desnudo”. La ambición, astucia y rivalidad de Eva es desmedida. Eva ve en Margo no a una maestra de la que quiere aprender sino una rival a la que eliminar para ocupar su lugar.

De la trilogía realizada por el director Krysztof Kieslowski de los colores de la bandera oficial de Francia, “Azul, Blanco y Rojo”:

· “Azul”, la libertad, nos muestra el sentimiento de la pérdida de los seres queridos y cómo se enfrenta la protagonista (Juliette Binoche) a ella saliendo del intento de suicidio y de la depresión.

Sin abandonar Francia, el director André Téchiné nos habla de la culpa en:

· “Alice y Martín”. En Martín la culpabilidad inconsciente no se presenta como tal, conectada a la causa que la produce. En su lugar aparecen síntomas físicos a los que los médicos no encuentran ninguna explicación.

Y para terminar con el tema del amor, una sobre los amores ocultos y otra sobre la pasión amorosa:

· “Los puentes de Madison”. Director y protagonista: Clint Eastwood.
¿Por qué una mirada , una voz, un gesto le resulta erótico a Francesca (Meryl Streep)?. No lo sabe. En Robert, todo le resulta erótico, tal vez porque encarna mejor que ningún otro al hombre con el que soñó.

· “El piano”. Jane Campion, directora y guionista, nos muestra a su protagonista como una mujer que parece ser tuviera bastante con su hija y su piano. Éste le proporciona un lenguaje privado consigo misma y con sus fantasias, constituyendo un disfrute autoerótico, dirigido a si misma, hasta que Baines la oye tocar.

Esto es sólo una muestra de este arte tomada de internet y del libro: “ El cine en el diván” de Teodora Liébana, psicóloga y psicoanalista.

El cine y el psicoanálisis. ( I I )

Autor: isabel
Fecha: 12 Jun 2007
Los rituales que empleamos cuando nos vamos a dormir tienen una relación especial con los que anteceden para ver una película. En ambos casos nos estamos preparando para la proyección de nuestros deseos, nuestras frustraciones y nuestros miedos.

Sentados en nuestra butaca, en una sala oscura, donde la luz proviene de un solo punto, nos transportamos hacia otra dimensión, como en un diván colectivo dándonos una catarsis de peligro, ternura, sexo, melancolía o violencia.

El placer de contemplar o de mirar está descrito por el psicoanálisis como una de las pulsiones que más satisfacciones nos proporciona. En nuestro asiento, hacemos asociaciones, sin interrupciones, viendo sólo aquello que queremos ver y de una manera única como nadie más lo observará.

Los directores de cine recogieron este interés por el psicoanálisis y llevaron a la pantalla obras donde se reflejan estas influencias. Y Jacques Lacan, psicoanalista, utilizó estas obras para ejemplificar cuestiones clínicas en la enseñanza de sus alumnos.

Entre los directores más prolíficos en cuanto a producción está Alfred Hitchcock. En su infancia encontramos parte de sus obsesiones que luego llevaría al cine. Es entonces, según confesión propia, cuando conoce por primera vez el verdadero miedo: “Tenía seis años e hice algo por lo que mi padre consideró que debía ser castigado, no recuerdo qué, tal vez robé un tomate. Bien, mi padre me envió a la comisaría de policía de la esquina con una nota. El policía me encerró en una celda mientras no dejaba de repetirme: esto es lo que se le hace a los niños malos”

El robo aparece en “Marnie, la ladrona” aunque el problema principal de Marnie (Tippi Hedren) es: la neurosis fóbica por un trauma sufrido en su infancia, donde se ve apartada de su madre por un hombre extraño para ella.

Otros temas como el odio, el miedo, la angustia… aparecen en otras películas que se exponen más adelante. Pero ahora, cabe decir lo que su esposa opinaba de este hombre bajito y gordo que se colaba siempre en medio de la trama, porque Alfred, como diría su mujer Alma, era un hombre de peculiar humor: “Nunca dejaba de gastar bromas a todo el mundo, a veces incluso me daba miedo”.

Algo bien distinto sería el martirio al que sometía a sus actores. Su obsesión por Tippi Hedren llegó a ser tal, que contrata detectives para que le informen de todo lo que hace. La actriz recuerda: “Comenzó a decirme lo que debía vestir en mi tiempo libre, lo que tenía que comer, y los amigos que debería tener. Se ponía furioso si no le pedía permiso para visitar a algún amigo por la noche o en un fin de semana”. Llegó incluso a regalarle a su hija (Melanie Griffith) una muñeca idéntica a su madre, encerrada en un ataud.

El cine y el psicoanálisis. ( I )

Autor: isabel
Fecha: 9 Jun 2007
Se acerca el verano y la oferta de buenas películas en salas escasea, así como en la televisión. Una buena oportunidad para revisar películas grabadas o alquilarlas, atendiendo, como en la lectura, a temáticas distintas según el tiempo libre
de que dispongamos.

Este método de exploración es otra mirada que nos lleva a un nuevo horizonte de sentidos. No se trata de psicoanalizar a los autores o a sus criaturas, sino de enfrentarse al cine visto desde una perspectiva freudiana.

El mundo cinematográfico comienza a interesarse por el psicoanálisis en diciembre de 1924. Sin embargo la respuesta de Freud es categórica: “El espectacular proyecto no me agrada”. Así se expresa cuando hollywood lo intenta seducir a través de Samuel Goldwyn, con el proyecto de realizar una película de amor basada en las grandes pasiones amorosas de la Humanidad. Nada mejor, para este productor, que contar para sus fines con la supervisión del “mayor especialista del mundo en el amor”

A pesar de su negativa, no hay para Freud encuentro posible entre la fábrica de sueños que encarna Goldwyn y las imágenes que son un producto del trabajo del sueño, cine y psicoanálisis, se deslizan en un mismo rumbo. Mientras éste último descentralizaba la sexualidad de los genitales y la llevaba a un punto extremo, el cine se encargó de darle una forma distinta a las artes.

En la tragedia griega y los autores clásicos como Shakespeare o Dostoyevski se encuentran los temas que mueven al ser humano: el amor, el odio, el honor, la traición, la ambición, el poder, la envidia, los celos, la rivalidad…

La culpa, la angustia, la violencia forman parte del comportamiento humano desde el más normal hasta el más extraño y en cada personaje llevado al cine se ponen de manifiesto. Detrás de cada uno hay una historia de vida contada mediante unos hechos que nos muestran al protagonista enfrentado a ellos.

Todos tenemos películas favoritas porque las han habitado personajes que nos impresionaron. Cómo eran, cuál era la patología qué les inducía a tener esa conducta en su vida y cómo se enfrentaban a ella nos mantiene expectante en la butaca.

La contemplación de la obra dramática permite que en cada espectador se cree un protagonista, y le permita identificarse con él, sabiendo que es el otro el que está en escena y que nunca llegará a sentirse amenazado en la realidad.

En la comedia dramática se despierta la ansiedad para luego aplacarla. En la tragedia el sufrimiento se lleva hasta sus últimas consecuencias. Orson Welles define la esencia de la tragedia cuando dice “El hombre lucha contra los hechos. El hombre pierde: eso es todo”. En el drama de amor, los conflictos provienen de las fantasías eróticas y el drama psicológico se convierte en psicopatológico cuando, en vez de un conflicto entre dos inconscientes, lo que se da es un conflicto entre dos motivaciones conscientes y reprimidas.
La reflexión y comprensión del porqué obraban de aquella forma es lo que les hace inolvidables a ellos y a las películas que protagonizaron.

El periodismo en la red

Autor: isabel
Fecha: 23 May 2007
¿Cómo y dónde buscar la verdad?

Citemos a los maestros. Álex Grijelmo, escritor y periodista:

“La profesión periodística está registrando ciertos deslizamientos a los que damos poca importancia. Los medios digitales. Los periodistas serios, de medios de comunicación serios, saben que la mejor de las historias y la más veraz investigación se pueden venir abajo por un solo dato erróneo: así como una noticia veraz se convierte en falsa o da apariencia de serlo por culpa de un solo dato falso, una historia falsa puede presentarse como verosímil, y resulta creíble, si se construye con detalles verdaderos.
La ética no es divisible: la línea no debe trazarse entre mentira pequeña y mentira grande, sino entre mentira y verdad”.

Y recordando a otro maestro, Ryszard Kapuscinski (1934-2007) fue autor de una veintena de libros, entre ellos “Los cinco sentidos del periodista: estar, ver, oír, compartir, pensar”. En 1999 fue nombrado “el mejor reportero del siglo XX” y fue un constante candidato al Novel de Literatura.

Pensaba (en palabras de Joaquín Estefanía, El País, jueves 25 de enero de 2007), que la revolución tecnológica no debía hacer olvidar los procedimientos tradicionales y opinaba que es paradójico que se nos diga que el desarrollo digital de los medios de comunicación ha conseguido unir a todas las partes del planeta en la globalización (lo que no es cierto porque todavía hay cientos de millones de personas que no tienen contacto con los medios, que viven fuera de su influencia) y, al mismo tiempo, la temática internacional cada vez ocupa menos espacio en esos medios, ocultada por la información local, por los titulares sensacionalistas, los cotilleos, los personajillos y toda la información mercancía.

En el libro citado Kapuscinski dice. “El periodismo es una profesión en la que no se puede dejar nunca de estudiar, pues la actualidad es quien manda sobre lo que se tiene que hablar. Sin embargo, lo que antes era una mera fuente de información, se ha convertido hoy en un instrumento de formación de la opinión pública”.

“El periodismo, sigue diciendo, es una actividad en la que hay que medir las palabras que usamos, porque cada una puede ser interpretada de manera malévola por los enemigos de la gente de la que escribimos: desde este punto de vista nuestro criterio ético debe basarse en el respeto a la integridad y la imagen del otro. Porque nosotros nos vamos y nunca más regresamos, pero lo que escribimos sobre las personas se queda con ellas por el resto de su vida”.

Con razón decía que “para ser reportero hay que ser buena persona”.

La violación que no cesa

Autor: isabel
Fecha: 13 May 2007
Lo vemos en denuncias de organizaciones como las de Amnistía, sobre las mujeres indígenas; en películas estremecedoras “La vida secreta de las palabras”; en reportajes del suplemento “El país semanal” sobre Ruanda etc… Las miradas de estas madres más tristes del mundo, como dice el artículo, son estremecedoras y sus historias nos hacen enmudecer a las que disfrutamos de libertad y respeto.

Claudin Mukakalisa, 26 años, de Gisazi, Ruanda cuenta: «para ser franca, nunca he amado a este niño. Cuando recuerdo lo que me hizo su padre pienso que la única venganza sería matar a su hijo. No lo hice. Me obligué a que me gustara, pero es imposible: el chico es rebelde, malo».

Sólo se me ocurre dejaros un microrrelato que escribí sobre el tema de la huída centrado en Guinea, en los años del dictador Francisco Macías Nguema. Durante su presidencia, su país recibió el apelativo de Auschwitz africano.

UNA AMENAZA EN EL DESIERTO

Anuris corría velozmente por el desierto. Hacia días que huía de su país, Guinea, y de un dictador, Nguema.
De pronto se paró. Se sentía agotada. Puso las manos sobre sus rodillas. Respiraba con dificultad.
En el mar de arena se escuchó una voz. El sonido venía del agua.
-¿De qué huyes Anuris?
-De ti, -contestó.
-No corras más, me llevas dentro y en breve NACERÉ.

Second Life, ¿juego? ¿negocio? ¿doble vida?

Autor: isabel
Fecha: 8 May 2007
Si mi abuela hubiera escuchado esta última expresión “doble vida” diría con rapidez: “ese/esa tiene un amante”.

Si profundizamos en este tema, del que la prensa se viene ocupando últimamente, observamos que estas dos definiciones caben en él.

Second Life, según Wikipendia, la enciclopedia libre, es uno de varios mundos virtuales inspirados en la novela de ciencia ficción “Show Crash”, de Neal Stephenson y el movimiento literario “Cyberpuk”. Un mundo creado por sus usuarios en el que la gente, ¿adultos?, puede interaccionar, jugar, hacer negocios y, en definitiva, comunicarse.

La prensa también lo define como un juego de simulación que permite vivir una segunda vida a través del ordenador. Al parecer ya no son sólo las religiones monoteístas la que ofrecen como recompensa otra existencia. Un cielo. Un mundo perfecto.

La novedad es que hoy esa posibilidad de vivir otra vida ha penetrado en nuestras casas. Está dentro de las pantallas del ordenador, eso sí, siempre que se tenga una buena conexión a Internet. Esos mundos que crean realidades virtuales en la Red han conquistado a decenas de millones de internautas en todo el mundo. ¿El secreto?. Les arrancan con una simple conexión de todas las vidas que no les gustan, les facilitan la comunicación que son incapaces de establecer en la calle o en sus trabajos con criaturas semejantes a ellos. Es ficción al alcance de la mano. Jugar a ser; crear individuos según el ideal de cada uno.

Dice Vicente Verdú que conseguir ser uno mismo pertenece al mundo de la dignidad, pero poder ser cualquiera, corresponde al universo de la divinidad. La identidad parecerá un atributo elegante en el mundo social, pero pesa como el acero. Y más aún si pretende mantenerse inoxidable obedeciendo la consigna de llegar a ser el que se es. Hoy, sin embargo, pocos se consideran satisfechos llegando a ser el que supuestamente se es. Ideológicamente, la vida ha ido dejando de ser como un camino de perfección par imaginarse como un parque o un laberinto. El mundo de la identidad no se decide principalmente en el quehacer, sino acaso en ese espacio que llamamos “de no hacer nada”. En ese ocio virtual nos pensamos, nos recreamos, nos chalamos y quién sabe si, como los niños del limbo, felizmente nos desvanecemos.

ALGO PARA CELEBRAR

Autor: isabel
Fecha: 27 Abr 2007
Esta bien que se dedique un día de la primavera a sacar a la calle los libros y las rosas. Es bonito, pero también lo es entrar en una librería y olerlos, acariciarlos, recorrer sus páginas, abrirlos y bucear en su interior intentando averiguar qué nos cuenta, quien ha dedicado tanto tiempo a escribirlos.

Escuchamos una y otra vez a padres y maestros quejarse de que nuestros jóvenes no leen. Que llegan a las universidades sin saber interpretar un enunciado. Y es cierto, quizás porque no se les ha enseñado a analizar, a captar la relación que existe entre la forma de las palabras y el sentido de las mismas. El lenguaje forma parte de nosotros y no debería costar tanto utilizarlo si la lectura estuviera más presente en nuestra vida. No nos costaría tanto entendernos si utilizáramos las palabras correctas. No discutiríamos con nuestra pareja si no confundiéramos los significados al expresarnos.

Diana nos ha regalado, en estas páginas de nuestra revista, un articulo muy completo animándonos a escribir, hace un tiempo yo también me acerqué a estos talleres y no puedo descolgarme de ellos, ya tengo el gusanillo dentro. Pero no podemos olvidar que la lectura tiene que ir unida a la escritura porque la complementa, la anima a surgir. Leer es alimentar nuestro cerebro, nutrirnos para poder expresarnos. Además de placer es una necesidad básica.

Hoy, en su día, soleado y precioso, voy a sacar la lista de títulos pendiente de adquirir, esa que llevo siempre en el bolso y que a veces se queda dentro cuando los tengo a todos delante de mí, bien colocaditos. Son esas veces en las que ellos se adelantan y me llaman:
-¡Eehh!, ¡que estoy aquí!, ¿te acuerdas de mi?, me habías borrado de tu lista porque estaba desclasificado pero ahora, ya ves, me han vuelto a editar.

Y como casi siempre volveré con algo nuevo, y viejo a la vez, como es un libro, ese amigo manejable, que te puedes llevar a todas partes como él te lleva a donde alcance tu imaginación.

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