Eartha Kitt, adios a una Diva

La gran cantante, de ronca y felina voz, falleció el día de Navidad a la edad de 81 años a causa de un cáncer de colón que le fue detectado hace dos años.  Eartha Kitt será siempre recordada por sus grandes canciones, como C’est si bon, Let’s do it o la navideña Santa baby.

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Nacida en 1927 en una plantación de algodón de Carolina del Sur, su niñez fue muy difícil.  Su madre, de raza negra con parte de sangre cheroqui, era una recolectora de algodón que sólo tenía 14 años y que, según contaba la propia Eartha, fue violada por uno de los hijos de los dueños de la plantación donde trabaja, un blanco con antepasados alemanes y holandeses.  Cuando tenía 8 años, su madre, Mamie Kitt, la envió a vivir con una tía suya, Anna Mae Riley, que la colocó de criada con una familia que la maltrataba.  Al morir su tía, Eartha fue enviada a Nueva York donde se reunió con su madre. 

A los 16 años debutó como bailarina con la compañía de Katherine Dunham, con la que viajó a Europa, llegando a actuar ante la familia real británica.  En París, se independizó para actuar ya como cantante en el club nocturno Carrols donde, una noche, conoció a Orson Welles que, admirado por su belleza, la contrató para la versión cinematográfica de Fausto. Empezó entonces su carrera en Brodway y también intervino en películas junto a Sidney Poitier y Nat King Cole.  Además, se publicó su primer disco,  RKO Víctor presents Eartha Kitt, que para algunos sigue siendo el mejor de su carrera. En 1964 fue elegida para el papel de Catwoman en la serie televisiva Batman, pero debido a su piel negra el público no la aceptó y apenas llegó a grabar tres episodios.  A pesar de eso, Eartha se hizo muy conocida por su risa y su aspero rúgido.

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Eartha Kitt explotó su rol de vampiresa, consciente del deseo que despertaba en los hombres.  Sus representaciones eróticas se sucedieron con frecuencia y empezó a ser conocida como la “jadeante gata montés”, un apodo que ella misma colaboró a extender. Su afición por el lujo y los hombres millonarios -vivió romances con el magnate de los cosméticos Charles Revson y con un heredero del mundo bancario, Jhon Barry Ryan III– la llevó a decir que era la “primera ‘material girl’, mucho antes de que Madonna hiciese famoso tal término. Sin embargo, en los años 60 sentó la cabeza casándose con John William McDonald, socio de una empresa inmobiliaria, aunque el matrimonio, del que nació Kitt, la única hija de Eartha, apenas duró cinco años.

Después de eso, en 1968, Eartha sufrió un duro revés profesional.  Durante un banquete en la Casa Blanca en apoyo al Partido Republicano al que había sido invitada, la esposa del entonces presidente Lyndon B. Jhonson le preguntó su opinión sobre la guerra de Vietnam, y ella le respondió: “Ustedes están enviando a los mejores de este país a que les maten de un tiro”.  Lady Bird rompió a llorar y Eartha cayó en desgracia entre los poderosos de la industria del entretenimiento.  

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Tras unos años en los que tuvo que exiliarse en Europa, donde se hizo muy famosa, debido al boicot que sufría en Estados Unidos, Eartha regresó triunfalmente a Broadway en 1978 con el musical Timbuktu. En 1984, volvió a aparecer en las listas de éxitos musicales con la canción disco Where is my men, primer disco de oro de su carrera, un anticipo del álbum I love men, que fue recibido con  simpatía por el público gay, a lo que ella respondió con actuaciones benéficas para la lucha contra el sida.

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En sus últimos años, Eartha siguió trabajando intensamente, no solo en espectáculos que recorrieron los Estados Unidos, como el montaje El mago de Oz -donde encarnó a la Bruja del Este– o el musical Nine, sino también realizando trabajos de locución, tanto para radio como en doblajes.  En 2008, ya enferma de gravedad, se publicó su último disco con su actuación en directo en el Festival de Jazz de Cheltenham y, según su agente, aún tenía actuaciones firmadas para este 2009.

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