El punto está de moda

 

El capítulo de “Las Chicas de Gilmore” emitido el 28 de noviembre enla costa oeste de Estados Unidos llevó por título “Knit people knit” una invitación a que toda la población se pusiera a tejer desenfrenadamente en un maratón para salvar el puente del pueblo.

En la segunda temporada de «Anatomía de Grey» a la rubia rubísima y exmodelo de lencería y a la propia Meredith Grey, cuya anatomía da nombre a la serie, les da por tejer, desenfrenadamente, mientras ven operaciones, mientras hacen guardias, mientras descansan, mientras esperan… la primera hace un jersey perfecto,  la segunda pasa toda la temporada con una bufanda, pero eso es lo que tiene el punto.


No es casual que esta labor empiece a aparecer en series tan «modernas» como las citadas, ya que la han puesto de moda otras no menos modernas actrices, de entre ellas la más destacable quizá sea Julia Roberts bien conocida por su afición al punto y al crochet y quien, además, está rodando la película que lleva por título “The Friday Night Knitting Club” basada en el libro de Kate Jacobs del mismo título.
Quizá recordemos a Courtney Thorne-Smith, de Melrose Place, que también fue la mujer del novio de toda la vida de Ally McBeal, pues ella, además de tejer, en el Vogue Knitting International de primavera verano de 2005 organiza otra especie de maratón de lucha contra el cáncer con un lema que venía a decír cada punto cuenta.
Incluso Sarah Jessica Parker se ha aficionado tanto que se declara «enganchada».
Las aficionadas, principiantes o no, que, en su mayoría, se conocen por internet, empiezan a organizar reuniones en cafés, en Estados Unidos hay incluso cafeterías especializadas para éstas reuniones. Hacen gala de su afición y organizan días para tejer en público y salen a la calle a tejer, aunque, en realidad, la mayoría necesitan muy pocas excusas para tejer en casi cualquier lado.
¿Por qué resurge el punto ahora con tanta fuerza? Pues hay varias claves, de las que iremos hablando, pero hay una fundamental, el poder de relajación; y es que nuestras abuelas ya sabían lo que eran los mantras mucho antes que nosotras: Derecho, revés, derecho, revés, derecho…

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