Es una incomodidad el estar constantemente estornudando cuando se realiza la limpieza del hogar. Esto es debido a esos diminutos “bichillos” que se encuentran en el polvo llamados ácaros y que pueden llegar a instalarse en nuestra piel.
Hay mucha gente que les produce verdadera alergia, llegando a tener efectos serios como asma, dificultad al respirar, conjuntivitis, etc.
Los ácaros viven en colchones, mantas, cojines, cortinas… y necesitan una humedad alta y cálida temperatura.
Para evitar estos “bichillos” debemos lavar las sábanas frecuentemente a temperatura de 60º aproximadamente, limpiar las telas en seco, no utilizar colchones de plumas y sustituirlos antes de los diez años de su uso, no utilizar alfombras o muebles demasiado acolchados.
En realidad, son inofensivos, pero la reacción inmunitaria de nuestro cuerpo, en ocasiones, reacciona de manera exagerada, ya que la histamina que el cuerpo genera se puede convertir en hinchazón, picazón, moco, ronchas, erupciones… por supuesto en cada persona esto es muy variable.
La cuestión en que estos síntomas siempre afecten a la piel, los ojos y la nariz es porque al estar en el ambiente son inhalados por estos órganos.
Los ácaros del ambiente no actúan sólo para producir las alergias, estos van acompañados de polen, moho… pero son ellos los que producen verdaderamente los más serios problemas.
Su alimento depende de pelos y escamas de la piel, por ello donde mejor viven y se sitúan es en las habitaciones.
Son familiares directos de las arañas y garrapatas, pero tan pequeños que son solamente visibles en el microscopio.
Fuente: saludalia