Sinceridad o mala educación

 

 

No entiendo lo que algunos llaman sinceridad y yo considero que es mala educación.

Si realmente es sinceridad, no sé hasta que punto la sinceridad es siempre buena. Veamos, me explico:

Algunas personas dicen: “»Yo soy muy sincera, siempre digo lo que pienso”»; otras:
«Yo muy sincera, digo todo lo que pienso a la cara». Y, por lo general, estas personas son las que te dicen las mayores impertinencias que has oído en tu vida:

«¿Sabes, tienes este defecto (el que sea)?; te lo digo porque es lo que pienso».

» ¡Uy, cómo has engordado!»

«Vaya, qué mala cara tienes hoy».

«Tu hermana es idiota».

«Que viejo he encontrado a tu padre».

«Ya va siendo hora de que tu hijo trabaje».

Y yo me pregunto: pero quién demonios les pidió su opinión. ¿Por qué creen que me interesa escuchar su relativa verdad?.

A mí eso no me parece sinceridad, me parece una forma de ser desagradable, imprudente y bocazas.

Os contaré una anécdota:

Iba una abuelita por la calle con el carrito de su nieto. Se encontró con unas conocidas, orgullosa y satisfecha se lo enseñó.

Una de ellas, dijo: «Ay, lo siento, pero a mí todos los bebes me parecen monos de circo; ya sé que no te gustará, pero si no digo lo que pienso, me muero».

La abuelita indignada y con muchos reflejos, le contestó: «Pues tú, mujer, estás tan horrible como siempre, y si no digo lo que pienso, me muero».

La mujer se quedó de piedra, dio media vuelta y se fue sin decir nada más. Ofendida, supongo. (A ella, por lo visto, no le gustó mucho escuchar la verdad)

Realmente, pensáis, que es necesario ser tan «sinceros» siempre. ¿Qué pensáis?

Yo abogo por pensar lo que se dice, no por decir todo lo que se piensa; me parece mejor criterio para no decir tonterías. Porque, a veces, se piensan tonterías que no merecen ser dichas.

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