Cinturones, carteras, relojes… Accesorios. ¿Por qué los necesitan las mujeres?

Cinturones, carteras, relojes... Accesorios. ¿Por qué los necesitan las mujeres? 3

Antes de ser mujer se es niña. ¿A qué juegan las niñas? Con muñecas. A poner y quitar vestidos, pulseras, peinados… La más famosa de ellas es la Barbie, de Mattel. Muy listos son los productores, que avisan, en letra pequeña en los anuncios, de que los complementos “se venden por separado”. Barbie y Ken también se vendían por separado. Y la caravana. Y los pupitres y la pizarra de la maestra, y la silla de playa de la Malibú. ¿Por qué? Porque los fabricantes sabían que una Barbie sin sus complementos no era nada. Las niñas lo saben. Los complementos valen mucho dinero. Y, de paso, no es necesario tener a todas las Barbie, se pueden ir cambiando de lugar y de aspecto.

¿Qué sucede en la vida real? Que una mujer con un bonito vestido y bien maquillada es una mujer con un bonito vestido y bien maquillada. ¿Y si añadimos unos pendientes, un collar de perlas, anillos, reloj, bolso…? La mujer pasa a ser elegante, cuida los detalles y no deja indiferente a nadie. Y a una mujer de la vida real también le gusta tener a su Ken al lado. Y unos bonitos zapatos y un bonito bañador y una silla de playa para disfrutar del sol en Malibú.

Lo accesorio es aquello secundario, no esencial. ¿Por qué lo necesitan tanto? Porque la distinción y el glamour se esconden bajo la elección de lo secundario y menos esencial.

Fuente: isisweb

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