¡Desembólsate del plástico!

Así se llama la campaña promovida por Greenpeace este año 2008, declarado por la ONU Año de la Tierra con el objetivo de concienciar a la sociedad de la relación existente entre la Humanidad y el Planeta Tierra y resaltar la importancia que las Ciencias de la Tierra tienen en la consecución de un futuro equilibrado y sostenible que aumente la calidad de vida y salvaguarde la dinámica planetaria.   Para la organización ecologista, es preciso que empecemos a pensar en generar menos basuras y prescindir de las bolsas de plástico comerciales puede ser una buena forma de empezar a hacerlo.

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Las bolsas de plástico se han convertido, en sus poco más de 25 años de historia, en un grave problema medioambiental.  Cada año se producen millones de bolsas de plástico, un material no biodegradable que, tras unos pocos minutos de vida útil, va a parar a los vertederos (que ya se van colmando) donde puede tardar hasta 400 años en descomponerse, y lo irá haciendo en fragmentos de plástico más pequeños. Además, una parte muy importante acaba directamente en los bosques o en los océanos, donde aves, tortugas, ballenas, delfines y otros animales las confunden con alimento y pueden morir al ingerirla. Según estudios de Greenpeace, en el océano Pacífico se esta produciendo una gran acumulación de basuras, de tal manera que en algunos sectores el agua tiene una cantidad estimada de seis kilos de plástico por cada kilo de plancton natural.

Por eso, los gobiernos de todo el mundo han declarado la guerra a las bolsas de plástico y en muchos países han prohibido su utilización.  Uno de los primeros en hacerlo fue Bangladesh, luego de haber descubierto que fueron las principales culpables de imposibilitar el desagüe en las terribles inundaciones de 1988 y 1998. El último, en junio pasado, China, que ha vetado la producción y el reparto gratuito de la bolsa de plástico más popular en los mercados, la ultrafina de 0,025 milímetros de grosor, bajo amenaza de una fuerte multa.

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En España, primer productor de bolsas de plástico de un solo uso y el tercer consumidor de Europa (se calcula que cada español utiliza 238 bolsas de plástico al año, de las que solo se reciclan un 10%, lo que supone 100.000 toneladas de basura anuales), el Ministerio de Medio Ambiente tiene como meta disminuir en un 50% su consumo a partir del año 2009 e incluso prohibir su utilización a partir del 2010, según ha confirmado el subdirector general de Prevención de Residuos, aunque de momento la medida no está incluída en el borrador del Plan Nacional Integrado de Residuos 2008-2015, que sí establece que se impulsarán estudios para desarrollar materiales más ecológicos y biodegradables que sustituyan a los plásticos.

Pero el problema, según los fabricantes de la industria del plástico, es que para obtener un producto sustituto se requieren tecnologías que necesitan inversiones fuertes y años para desarrollarse y, además, a día de hoy, no se dispone de la materia prima necesaria, por lo que consideran el plan inviable a tan corto plazo.  La eliminación de las bolsas de plástico, además, supondría la desaparición de 300 empresas y 5.000 puestos de trabajo. Por eso, proponen como alternativa a la prohibición la normalización de una única bolsa más grande, del tamaño de un cubo de basura y con los mismos estándares de espesor y calidad que pueda ser reutilizada en varias compras.

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Existen otras alternativas.  Algunas se han aplicado ya en varios países y otras han sido introducidas por supermercados e hipermercados para sus clientes más concienciados.  Las principales son:

Cobrar por la bolsa:  Una medida que a resultado ser muy eficaz en países como Irlanda, en el que hay un impuesto sobre las bolsas de plástico desde el 2002 que, al parecer, ha reducido su uso en más del 95%.  En España, los supermercados DIA llevan años cobrando tres céntimos de euro por la bolsa, aunque la motivación no es tanto ecológica como económica.

Bolsas reutilizables:  En cadenas como Carrefour o Eroski, los clientes pueden adquirir por apenas un euro una bolsa reutilizable que el establecimiento repone cuando se rompe.  La vida media de esta bolsa supone un ahorro de unas 200 de plástico.

Bolsas biodegradables: Una novedad de Alcampo.  Estas bolsas, fabricadas con almidón de patata, son más amplias y resistentes que las de plástico.  Además, esta cadena de hipermercados cuenta con lo que llama «caja verde»;  se trata de una caja para pagar reservada a los clientes que lleven su propia bolsa o usen las reutilizables.

Bolsas de tela:  Quizá la más asequible sea la de utilizar la bolsa de toda la vida, aunque hoy en día la industria de la moda, que también se ha comprometido a buscar soluciones, propone unas bolsas muy originales.  Claro que no son nada baratas:  Stella McCartney vende las suyas por 367 euros y Hermés por 700.  Mucho más económica es la diseñada por Anya Hindmarch, que vale un euro y lleva estampada la frase Yo no soy una bolsa de plástico.  También existen en el mercado cómodas bolsas plegables que se convierten en  monederos para llevar en el bolso.

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Sea cual sea la medida que en definitiva se adopte desde el Gobierno, la solución al problema de las bolsas de plástico también está en manos de los consumidores, Así que la próxima vez que vayas a la compra recuerda que, simplemente usando una simple bolsa de tela, una cesta de las de toda la vida o el carrito de la compra,  estás contribuyendo a ahorrar al planeta muchas toneladas de basura y a una explotación más equilibrada de los recursos naturales.

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