Violación y Abusos Sexuales

 

 

Una de las conductas que más repugna a la sociedad, a las personas, es la violación; incluso en los Centros Penitenciarios los violadores son mal vistos por los propios presos y necesitan, en ocasiones, protección.

 En todos los países del mundo está castigada. En España, la pena es de seis a doce años de prisión y, en determinados casos -considerados más graves a causa de las circunstancias referentes a las víctimas, forma de llevarse a cabo o si es cometida por dos o más personas- la pena va de doce a 15 años. Todos sabemos lo qué es una violación teóricamente hablando; pero para que merezca esas penas debe consistir en acceso carnal por la vagina, ano o boca o introducción de objetos o miembros corporales en los dos primeros, siempre que se use violencia (agresión) o intimidación (producir temor a la víctima).

Si no hay ese acceso o esa introducción, entonces la pena es de de uno a cuatro año de prisión y, en el lenguaje jurídico, se llama agresión sexual.

Cuando no hay violencia o intimidación; pero tampoco consentimiento, estamos ante los abusos sexuales, y las penas van de cuatro a diez años, si existe el acceso carnal o la introducción de miembros u objetos. Sin ellos, la pena es de prisión de uno a tres años o multa.

¿Cómo puede no haber consentimiento, si no se usa la violencia o la intimidación?. Se considera que falta el consentimiento cuando la víctima sea menor de 13 años, cuando esté privada de sentido (por ej. bajo una fuerte borrachera, de forma que no sabe lo que hace) y cuando tenga un trastorno mental, del cual abusa el autor. Además, esas mismas penas se impondrán cuando el consentimiento lo obtenga el autor por estar en una situación de superioridad.

También se comete abuso sexual cuando se utilice engaño con persona mayor de trece años y menor de dieciséis, en cuyo caso la pena será de prisión de uno a dos años, o multa. Pero si este abuso consiste en el acceso carnal o en la introducción antes citadas, las pena será de dos a seis años de prisión.

Las víctimas de estos delitos tienen derecho a una indemnización y a que se les pague asistencia psicológica.

Las víctimas puede ser tanto mujeres como hombres, si bien son más frecuentes las primeras.

Ahora ya se denuncian más violaciones, agresiones o abusos sexuales afortunadamente, pues hace años la vergüenza y el hecho, bastante frecuente, de dudar sobre la honestidad de la víctima, como si algo tuviese que ver en ello, hacían que muchas de esas conductas quedaran en el silencio.

Conviene resaltar que el único avergonzado debe ser el agresor y que la víctima no es quien va a ser juzgada, sea cual sea su vida sexual.

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