Ábrelo
Con seguridad las pasadas Navidades os habrán regalado objetos dignos de convertir en arma arrojadiza. No os preocupéis: antes de ejecutar el cruel veredicto os ruego tener en cuenta no tanto el regalo en sí, sino la persona que lo hizo. Y para decidir qué hacer con ese jersey de reno o ese adorno con luces y









