Autor: isabel
Fecha: 10 Ene 2008
Internet tiene un impacto profundo en el trabajo, el ocio y el conocimiento a nivel mundial. [b]Gracias a la web, millones de personas tienen acceso fácil e inmediato a una cantidad extensa y diversa de información en línea.[/b]
[b]Es un instrumento clave para la autonomía de las personas[/b] nos dice [b]el profesor de Sociología, Manuel Castells. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet y el uso de Internet refuerza a su vez su autonomía. Pero claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones. [/b]
En una de sus investigaciones más recientes muestra que [b]Internet no favorece el aislamiento[/b], como muchos creen, [b]sino que las personas que más chatean son las más sociables[/b], y afirma que [b]hay por lo menos 15 estudios importantes en el mundo que dan ese resultado.[/b]
Sin embargo cuando expresamos nuestra predilección por este medio recogemos impresiones de negatividad hacia él y a veces nos miran como fuéramos extraterrestres o tuviéramos una pantalla pegada a la cara.
Y es que [b]el miedo a lo nuevo existe[/b]. [b]Como las opiniones: comecoco, alineación, enganche etc…, [/b]donde esconder la falta de seguridad y destreza de un medio que no controlan. El [b]nadie nace sabiendo[/b], que decía mi abuela, sigue siendo aplicable, [b]pero también es verdad que el deseo de saber no va al mismo paso que los avances tecnológicos. [/b]
En España -continúa diciendo M. Castells- la llamada brecha digital es por cuestión de edad. Los datos están muy claros: [b]entre los mayores de 55 años, sólo el 9% son usuarios de Internet, pero entre los menores de 25 años, son el 90%. Lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra.[/b] Esto requiere educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, esa es la verdadera brecha digital
Pero claro, quizás no convenga que seamos tan autónomos.